Había una vez un planeta donde vivían miles de millones de seres que solían odiarse a la distancia (agitando banderas) y que muchas veces se odiaban estando cerca uno del otro (agitando brazos y voces).
En ese planeta en el que el hielo de los polos se disolvía cada minuto y los bosques desaparecían talados o carbonizados, en ese extraño planeta intoxicado por los relaves de la minería y amargado por las injusticias, un día salió, supuestamente desde las porquerizas de California, un virus más inteligente que los otros, una diminuta sagacidad asesina que producía lo que la prensa, en un vano y nuevo intento de calumniar a los cerdos, llamó “la gripe porcina”.
A pesar de que los seres que habitaban ese planeta se sentían dioses cuando manipulaban genes y más dioses cuando pasaban las características de un animal a una planta, la aparición de ese virus mutado y sin nombre asustó a todos grandemente.
Hasta la Organización Mundial de la Salud declaró un estado de alarma previo al nivel máximo, mientras en todas partes se cerraban aeropuertos, restaurantes, salas de baile, y el uso de una mascarilla sobre la boca y la nariz empezó a ser común.
Una niña muy inteligente –y ya es sabido que no hay nada más inteligente que una niña inteligente- le preguntó, sin embargo, a su padre:
-¿Por qué tanta alarma por un virus que sólo ha matado a unas pocas decenas cuando todavía, cada año, mueren once millones de niños menores de cinco años a causa de enfermedades que podrían evitarse?
Su padre la miró con relativa sorpresa. Y digo relativa porque esa niña, de vez en cuando, tenía algunas salidas de ese tipo y dejaba a los adultos callados y pensando qué responder.
-Es que una cosa es la muerte que sucede como una cosa natural y otra cosa es una epidemia –desatinó el padre.
-Pero no es natural que once millones de niños que podrían no morirse se mueran porque están pobres o porque sus padres no tienen a un médico donde llevarlos –arremetió la niña.
-No es natural, pero, como sucede todos los años, ya no es una noticia que pueda alarmar a nadie –siguió derrapando el papá.
-Pero a los niños sí nos alarma que once millones de niños se mueran porque son pobres –insistió la niña.
-Bueno, pero nadie puede saber cuántos pueden morir con esta epidemia de fiebre porcina –se defendió el padre.
-De repente son un montón. Yo no sé cuántos serán y tú tampoco me puedes decir de cuántas muertes estaremos hablando. Lo que digo es otra cosa: ¿Por qué todos los noticieros y todos los periódicos hablan de lo que puede hacernos la fiebre porcina y nadie habla de los once millones de niños que se mueren cada año de enfermedades que habrían podido evitarse? Once millones de niños muertos cada año son más de 30,000 niños muertos cada 24 horas, papá. ¿No te parece que eso es también una noticia? ¿Sabías que en Sierra Leona, de cada cien niños, 28 se mueren de enfermedades como el sarampión?
El padre la miró y respiró profundamente.
-¿Ahora sí puedo apagar la luz, ahora sí te puedes dormir? –preguntó.
jueves, 30 de abril de 2009
miércoles, 29 de abril de 2009
LA PRENSA ACEITADA (Diario "La Primera" 29/04/09)
La influencia de Estados Unidos en algunos medios de comunicación latinoamericanos y, particularmente, entre algunos periodistas de la región no es un asunto meramente ideológico: a veces es un asunto de dinero.
Un reciente artículo del periodista estadounidense Jeremy Bigwood –el mismo que demostrara la injerencia conspirativa de la embajada de su país en Bolivia- constituye todo un periplo por ese país del Nunca Jamás en el que viven, cheque en mano, empresas de comunicaciones y sus emplumados servidores.
Bigwood no es ningún charlatán izquierdoso. Es un periodista de investigación antisistema y gracias a él nos enteramos cómo es que el Fondo Nacional para la Democracia (NED por su sigla en inglés) estuvo financiando a la separatista y fascista Cámara de Comercio de Santa Cruz, una entidad que parece estar metida en el abortado complot cuyo objetivo era asesinar a Evo Morales.
Bigwood ha investigado la panoplia de instituciones de los Estados Unidos que financian “a la prensa libre hemisférica” y se ha dado con más de una sorpresa.
Primero, por la cantidad de agencias metidas en el asunto. Entre las más importantes figuran el ya nombrado Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED), el Consejo Superior de Radiodifusión (Broadcasting Board of Governors, BBG), el Instituto de EE.UU. para la Paz (US Institute for Peace, USIP) y la omnipresente Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (US Agency for International Development, USAID).
Estos tigres del papel actúan en 70 países y su dinero llega a universidades, programas de mejoramiento académico para periodistas, becas particulares, seminarios de especialización, ONG dedicadas a la prensa y un surtido etcétera.
¿De cuánto dinero estamos hablando? Por ejemplo, en el año 2006 sólo USAID tuvo en sus manos 53 millones de dólares para invertir en medios de comunicación y en periodistas. Ese mismo año, el Departamento de Estado añadió otros 15 millones de dólares para invitaciones, foros, conferencias y un abanico amplio de “actividades académicas” vinculadas a la prensa internacional.
Hablamos del dinero blanco y oficial. Del negro –el que proviene de los fondos inexpugnables de la CIA, de subcontratistas del Departamento de Estado y de las embajadas situadas en “zonas delicadas”- poco o nada se sabe.
¿Cuántos periodistas, por ejemplo, han llegado últimamente a los Estados Unidos bajo el paraguas del proyecto Grant IV, aquel programa cultural de intercambio iniciado por John Kennedy en 1961?
Esa cifra sí se conoce. En el 2007, por ejemplo, cuatrocientos sesenta y siete hombres de prensa consumieron diez millones de dólares en pasajes, viáticos y hoteles del presupuesto del Grant IV.
La opacidad, en cambio, cubre algunas actividades de la USAID. Esta agencia ha asimilado los modales de la CIA y ahora se niega a señalar qué organizaciones extranjeras específicas reciben algunos de sus fondos. Y cuando Jeremy Bigwood ha preguntado sobre la naturaleza de algunas instituciones identificadas como receptoras de dinero de USAID, le han dicho que esa información es clasificada.
Bigwood logró tener en la mano un cable que la embajada de los Estados Unidos en Caracas envió a Washington el 19 de agosto del año 2002:
“Esperamos que la participación del señor...(borrado por Bigwood) como Grant IV sea reflejada directamente en su reporte sobre asuntos políticos e internacionales, pues él asciende en su carrera y mejorar nuestros lazos con él significaría ganar a un amigo potencialmente importante en posiciones de influencia editorial”.
El Departamento de Estado tampoco descansa y para eso tiene varias dependencias -aparte de decidir en qué países tiene la USAID que poner el acento-. Una de esas oficinas se llama Office of Public Diplomacy and Public Affaire, OPDPA), que se encarga de financiar directamente a ciertos periodistas especialmente elegidos. Hasta ahora la lista de estos privilegiados es un secreto pero hay sabuesos trabajando en ello.
En el 2006, en Bolivia, uno de los brazos del Departamento de Estado, el llamado Buró de Democracia y Derechos Humanos, patrocinó la organización de quince talleres periodísticos y envió, gratuitamente, a 200 radios bolivianas las conclusiones de estos “talleres profesionales”.
Bigwood ha señalado que el Consejo Gubernamental de Radiodifusión (BBG) ha tenido como presupuesto, desde 1999 al 2006, nada menos que 650 millones de dólares (sí, seiscientos cincuenta millones de dólares).
El BBG es el que irradia Voice of America, fundada en 1942, Radio y TV Martí (40 millones de dólares anuales de presupuesto), Radio Sawa (que llega a Egipto, Irak, el golfo pérsico), Radio Farda (dirigida a Irán) y la cadena de televisión Alhurra, una especie de CNN en árabe y con programación dirigida al Medio Oriente.
El presupuesto de USAID para Irán –hablamos del ejercicio fiscal del 2008- ha sido de 75 millones de dólares. De ellos, 25 se han usado para “desarrollo de medios de comunicación”. Los otros 50 alimentan lo que Bigwood cita como “diplomacia transformacional para Irán”.
Bigwood cita también el libro El Código Chávez de la abogada Eva Golinger –de origen venezolano y con ciudadanía estadounidense- para recordar cómo es que beneficiarios directos de los programas de USAID y NED estuvieron implicados en el intento de golpe del año 2002 y cómo es que, desde la embajada de los Estados Unidos en Caracas, se establecieron pautas y directivas para la ONG venezolana Súmate, uno de los más caracterizados frentes de la oposición.
En el pasado, la CIA creó, compró o alquiló a cientos y hasta miles de medios y periodistas. Basta recordar el papel de “El Mercurio” en el Chile de Allende, o el de la agencia de noticias “Orbe” en ese mismo escenario.
Pero no es del pasado que hablamos. Es del presente. Porque Bigwood preguntó hace poco y por escrito a la CIA si sigue financiando a periodistas y la respuesta de la Agencia Central de Inteligencia fue la misma de hace cincuenta años:
“La CIA, de ordinario, no niega ni confirma esta clase de alegatos”.
El imperio puede estar en crisis. Pero sigue vivo. Contante y sonante.
Un reciente artículo del periodista estadounidense Jeremy Bigwood –el mismo que demostrara la injerencia conspirativa de la embajada de su país en Bolivia- constituye todo un periplo por ese país del Nunca Jamás en el que viven, cheque en mano, empresas de comunicaciones y sus emplumados servidores.
Bigwood no es ningún charlatán izquierdoso. Es un periodista de investigación antisistema y gracias a él nos enteramos cómo es que el Fondo Nacional para la Democracia (NED por su sigla en inglés) estuvo financiando a la separatista y fascista Cámara de Comercio de Santa Cruz, una entidad que parece estar metida en el abortado complot cuyo objetivo era asesinar a Evo Morales.
Bigwood ha investigado la panoplia de instituciones de los Estados Unidos que financian “a la prensa libre hemisférica” y se ha dado con más de una sorpresa.
Primero, por la cantidad de agencias metidas en el asunto. Entre las más importantes figuran el ya nombrado Fondo Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy, NED), el Consejo Superior de Radiodifusión (Broadcasting Board of Governors, BBG), el Instituto de EE.UU. para la Paz (US Institute for Peace, USIP) y la omnipresente Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (US Agency for International Development, USAID).
Estos tigres del papel actúan en 70 países y su dinero llega a universidades, programas de mejoramiento académico para periodistas, becas particulares, seminarios de especialización, ONG dedicadas a la prensa y un surtido etcétera.
¿De cuánto dinero estamos hablando? Por ejemplo, en el año 2006 sólo USAID tuvo en sus manos 53 millones de dólares para invertir en medios de comunicación y en periodistas. Ese mismo año, el Departamento de Estado añadió otros 15 millones de dólares para invitaciones, foros, conferencias y un abanico amplio de “actividades académicas” vinculadas a la prensa internacional.
Hablamos del dinero blanco y oficial. Del negro –el que proviene de los fondos inexpugnables de la CIA, de subcontratistas del Departamento de Estado y de las embajadas situadas en “zonas delicadas”- poco o nada se sabe.
¿Cuántos periodistas, por ejemplo, han llegado últimamente a los Estados Unidos bajo el paraguas del proyecto Grant IV, aquel programa cultural de intercambio iniciado por John Kennedy en 1961?
Esa cifra sí se conoce. En el 2007, por ejemplo, cuatrocientos sesenta y siete hombres de prensa consumieron diez millones de dólares en pasajes, viáticos y hoteles del presupuesto del Grant IV.
La opacidad, en cambio, cubre algunas actividades de la USAID. Esta agencia ha asimilado los modales de la CIA y ahora se niega a señalar qué organizaciones extranjeras específicas reciben algunos de sus fondos. Y cuando Jeremy Bigwood ha preguntado sobre la naturaleza de algunas instituciones identificadas como receptoras de dinero de USAID, le han dicho que esa información es clasificada.
Bigwood logró tener en la mano un cable que la embajada de los Estados Unidos en Caracas envió a Washington el 19 de agosto del año 2002:
“Esperamos que la participación del señor...(borrado por Bigwood) como Grant IV sea reflejada directamente en su reporte sobre asuntos políticos e internacionales, pues él asciende en su carrera y mejorar nuestros lazos con él significaría ganar a un amigo potencialmente importante en posiciones de influencia editorial”.
El Departamento de Estado tampoco descansa y para eso tiene varias dependencias -aparte de decidir en qué países tiene la USAID que poner el acento-. Una de esas oficinas se llama Office of Public Diplomacy and Public Affaire, OPDPA), que se encarga de financiar directamente a ciertos periodistas especialmente elegidos. Hasta ahora la lista de estos privilegiados es un secreto pero hay sabuesos trabajando en ello.
En el 2006, en Bolivia, uno de los brazos del Departamento de Estado, el llamado Buró de Democracia y Derechos Humanos, patrocinó la organización de quince talleres periodísticos y envió, gratuitamente, a 200 radios bolivianas las conclusiones de estos “talleres profesionales”.
Bigwood ha señalado que el Consejo Gubernamental de Radiodifusión (BBG) ha tenido como presupuesto, desde 1999 al 2006, nada menos que 650 millones de dólares (sí, seiscientos cincuenta millones de dólares).
El BBG es el que irradia Voice of America, fundada en 1942, Radio y TV Martí (40 millones de dólares anuales de presupuesto), Radio Sawa (que llega a Egipto, Irak, el golfo pérsico), Radio Farda (dirigida a Irán) y la cadena de televisión Alhurra, una especie de CNN en árabe y con programación dirigida al Medio Oriente.
El presupuesto de USAID para Irán –hablamos del ejercicio fiscal del 2008- ha sido de 75 millones de dólares. De ellos, 25 se han usado para “desarrollo de medios de comunicación”. Los otros 50 alimentan lo que Bigwood cita como “diplomacia transformacional para Irán”.
Bigwood cita también el libro El Código Chávez de la abogada Eva Golinger –de origen venezolano y con ciudadanía estadounidense- para recordar cómo es que beneficiarios directos de los programas de USAID y NED estuvieron implicados en el intento de golpe del año 2002 y cómo es que, desde la embajada de los Estados Unidos en Caracas, se establecieron pautas y directivas para la ONG venezolana Súmate, uno de los más caracterizados frentes de la oposición.
En el pasado, la CIA creó, compró o alquiló a cientos y hasta miles de medios y periodistas. Basta recordar el papel de “El Mercurio” en el Chile de Allende, o el de la agencia de noticias “Orbe” en ese mismo escenario.
Pero no es del pasado que hablamos. Es del presente. Porque Bigwood preguntó hace poco y por escrito a la CIA si sigue financiando a periodistas y la respuesta de la Agencia Central de Inteligencia fue la misma de hace cincuenta años:
“La CIA, de ordinario, no niega ni confirma esta clase de alegatos”.
El imperio puede estar en crisis. Pero sigue vivo. Contante y sonante.
martes, 28 de abril de 2009
ºRESPUESTA A ROSPIGLIOSI (diario "La Primera" 28/04/09)

El problema de Fernando Rospigliosi es que no sólo es avaro del entendimiento sino que se ha impuesto el extenuante papel de experto en casi todo lo que tenga que ver con el Vrae.
Y esto nos conduce al otro papel inverosímil que Rospigliosi interpreta en el teatrín de los medios: el de observador virginal. Rospigliosi habla como si jamás hubiese sido tocado por un cargo público. Habla como teórico porque quizá le horroriza recordar lo que hizo (y no hizo) en la práctica.
Tenemos presente, sin embargo, que este hipercrítico crítico mordaz fue dos veces ministro del Interior y, en el intervalo de ambas gestiones, director nada menos que del Consejo Nacional de Inteligencia.
¿Y qué le debemos los peruanos a esas tres gestiones? Bueno, unos uniformes policiales que se hicieron con tela inadecuada (ni siquiera cuestiono el legal aunque desagradable contrato que firmó con su amigo José Ugaz), un alcalde de Ilave (Cirilo Robles) linchado por las turbas ante la mirada de la tele, una reforma policial que fue un fracaso absoluto, una desactivación suicida de los aparatos de Inteligencia, una particular desatención respecto del Vrae (cuya cosecha maligna padecemos hoy), un incremento de la inseguridad ciudadana y, en el camino, un manejo tan incompetente de la crisis de Arequipa (a causa del intento de privatizar dos empresas eléctricas) que el Sur se alzó y Toledo tuvo que retroceder temblando de miedo, mientras en el campo de batalla quedaba el cadáver de Glicerio Coa Quispe, arequipeño caído en un enfrentamiento con la policía.
¿Y qué hizo Rospigliosi cuando su valedor Toledo, el impresentable tío de esos sobrinos salidos de un cómic gótico, castañeteaba los dientes? Pues renunció aduciendo que no estaba de acuerdo con el retroceso gubernamental y recomendando que las empresas eléctricas Egasa y Egesur se vendieran de todas maneras, a cualquier costo social, a la empresa belga Tractebel. Siempre él tan transnacional.
Allí sí que Toledo terminó de conocer el sentido que Rospigliosi tiene del “juego en equipo”.
La verdad es que el único “juego de equipo” que Rospigliosi asume como un deber es el que mantiene, desde hace años, con la embajada de los Estados Unidos. En nombre de ese juego, por ejemplo, difamó a la fiscal de la Nación Adelaida Bolívar, acusándola virtualmente de cómplice del narcotráfico. Y todo por no aceptar el señorío de la DEA y la intromisión grosera de sus agentes, muchos de ellos tan corrompidos como los peores policías nativos.
Más tarde, en el 2007, Rospigliosi llamó “miserable” a la doctora Bolívar por admitir un pedido de la Quinta Fiscalía Provincial de Arequipa y señalar que Rospigliosi no requería, como ex ministro, de antejuicio político por estar acusado, en el caso de Glicerio Quispe, de la autoría mediata de un homicidio (delito común). Es posible que la fiscal se excediera, pero de allí a llamarla “miserable” hay un largo trecho. Lo que pasa es que Rospi tiene la boca floja y el hígado en estado de crónica emergencia.
El paso de Rospigliosi por el ministerio del Interior podría resumirse de un plumazo: sólo después de que la turba matara a patadas al alcalde Cirilo Robles la jefatura regional policial recibió la orden de Lima de enviar 200 policías “a restablecer el orden”. Como en el caso de Arequipa, el “orden” de Rospigliosi en Puno vino con su respectivo difunto.
El domingo pasado, en “La República”, Rospigliosi se ocupa otra vez de mí argumentando que mi artículo sobre el Vrae se basa en lecturas de folletos senderistas y discursos de José. Y, con su divertida soberbia, añade este párrafo:
“¡Qué sencillo sería el análisis político si se limitara a leer programas y escuchar discursos! Eso, por supuesto, es una ridiculez...”
Así como antes, inspirado en el premio Jerusalén, me llamó “antisemita” por llamar criminal al ejército israelí que mató a 300 niños en Gaza, ahora Rospigliosi me acusa de limitarme a los textos y de no ver la realidad.
Pero eso no es lo que he hecho, precisamente. Lo que hice fue reseñar el discurso del nuevo senderismo y dar cuenta de la situación de la lucha antisubversiva. Porque hay una línea directa entre el discurso político de “José”, las “hazañas” de su banda maoísta, los 20 fusiles Galil capturados y la situación de la lucha en el Vrae.
No es que “José” lance un discurso desvinculado de la realidad. El asunto es que su proclama triunfalista está sostenida en las 39 muertes y en las más de sesenta bajas por lesiones que ha producido en el Vrae. No es el texto, Rospi, sino el ominoso maridaje que hay entre el texto neosenderista y los partes de guerra que se están teniendo que escribir.
No acostumbro guiarme por las palabras y las proclamas. Si así fuera creería, por ejemplo, que Rospigliosi es toda una autoridad en materia de lucha antisubversiva y narcotráfico.
Rospigliosi dice que las huestes de “José” y compañía “son sicarios del narcotráfico” y que el discurso político es un parapeto para sus fechorías. Pues yo pensaba casi lo mismo, hasta que tuve acceso a ciertas informaciones y a los documentos que, en octubre del 2008, difundió el senderismo vigente en el Vrae.
Y ahora me parece que anduve errado y que Rospigliosi se equivoca profundamente: “José” y su banda crecerán en la medida en que se sirvan de los cupos del narcotráfico, como reconocen en los documentos que reseñé en mi columna, y en la medida en que la población los apoye, como viene sucediendo. Y sus textos revelan una organización paramilitar, un programa político de largo alcance, unas tácticas ominosamente eficaces para captar a los lugareños (cocaleros y narcos incluidos) y un aprendizaje aprovechadísimo de los “errores” sanguinarios de Abimael Guzmán.
Rospigliosi piensa que como el narcotráfico está metido en el Vrae, la política ya no existe. ¿Ignora este especialista global que los talibanes y la amapola han sido aliados durante muchos años? ¿Y eso, acaso, le quita contenido político al fundamentalismo afgano?
¿O cree Rospigliosi que como las FARC también han incursionado en la protección del narcotráfico han abandonado, por eso, su proyecto político?
Rospigliosi dice que como el problema es la droga, la policía tendría que hacerse cargo. Y arguye que la Fuerza Armada corre el peligro de volver a corromperse aceptando sobornos de las firmas del Vrae.
¿Pero es que Rospigliosi ignora de qué policía estamos hablando? No, no puede ignorar tamaño problema. No puede ignorar que estamos hablando de una de las policías más corrompidas del mundo. Una tan corrompida que ni siquiera él, dos veces ministro del Interior, pudo cambiarla un ápice.
Hablamos de una policía que descubre cada semana a uno de sus miembros dirigiendo o integrando una banda de secuestradores, ladrones o asesinos. De una policía que no puede ni siquiera restablecer la paz en los barrios de Lima más infectados por la delincuencia. De una policía que necesitará años y otros presupuestos para adecentarse.
Esa es la policía que Rospigliosi quiere que combata a la avezada banda de “José”.
La solución en el Vrae no es sólo militar, desde luego. El nuevo Sendero se mueve en los amplísimos espacios que el Estado ha olvidado por décadas. Y “José” y los suyos han descubierto que hay muy poca gente que en esos valles defienda el orden que para ellos es miseria, la democracia que para ellos es letra muerta y el Estado que para ellos es el padrastro infame.
Y si el problema es político, nadie, desde la responsabilidad, puede sugerir que sea la policía la que se encargue del Vrae.
¿Que el ejército pueda ser tentado y caer en la corrupción?
Claro que sí. Por eso se requerirá de una vigilancia cotidiana y política desde los ministerios de Defensa y del Interior. Porque la policía debe seguir en el Vrae, subordinada a las Fuerzas Armadas, y hacerse cargo de las interdicciones y los decomisos de insumos químicos. Y tanto militares como policías deberán de vigilarse recíprocamente.
Militares, policía, infraestructura, Estado, sector privado, Banco de la Nación, colegios, médicos, acciones cívicas, cultivos alternativos: todo deberá combinarse para quitarle a “José” y sus pandillas asesinas el escenario propicio en el que ahora se mueven. Todo, dentro de la ley, será válido para quitarle el agua a la pecera.
Decir que el problema del Vrae es un asunto policial es subestimar no sólo el tema sino menospreciar a los lectores.
Lo más curioso de todo esto es que Rospigliosi no quiere a las Fuerzas Armadas peruanas en el Vrae pero sí está muy a gusto cuando los militares estadounidenses se pasean a sus anchas por esa zona. Cuando algunos se alarmaron por la autorización que dio el gobierno de Alan García a la presencia de 150 militares de los Estados Unidos en el Vrae (mayo del 2008), Rospigliosi salió de inmediato a decir que “estas críticas son producto de la ideología que ve mal todo lo que venga de los Estados Unidos y de la ignorancia de la gente que no sabe de qué se trata el apoyo humanitario”.
En esta anuencia, yanki por adopción, se había convertido el hombre que hasta 1980 proponía, como militante de la ultraizquierda, la lucha armada en contra del sistema. O sea, partir de Lenin para llegar a John Wayne.
Y esto nos conduce al otro papel inverosímil que Rospigliosi interpreta en el teatrín de los medios: el de observador virginal. Rospigliosi habla como si jamás hubiese sido tocado por un cargo público. Habla como teórico porque quizá le horroriza recordar lo que hizo (y no hizo) en la práctica.
Tenemos presente, sin embargo, que este hipercrítico crítico mordaz fue dos veces ministro del Interior y, en el intervalo de ambas gestiones, director nada menos que del Consejo Nacional de Inteligencia.
¿Y qué le debemos los peruanos a esas tres gestiones? Bueno, unos uniformes policiales que se hicieron con tela inadecuada (ni siquiera cuestiono el legal aunque desagradable contrato que firmó con su amigo José Ugaz), un alcalde de Ilave (Cirilo Robles) linchado por las turbas ante la mirada de la tele, una reforma policial que fue un fracaso absoluto, una desactivación suicida de los aparatos de Inteligencia, una particular desatención respecto del Vrae (cuya cosecha maligna padecemos hoy), un incremento de la inseguridad ciudadana y, en el camino, un manejo tan incompetente de la crisis de Arequipa (a causa del intento de privatizar dos empresas eléctricas) que el Sur se alzó y Toledo tuvo que retroceder temblando de miedo, mientras en el campo de batalla quedaba el cadáver de Glicerio Coa Quispe, arequipeño caído en un enfrentamiento con la policía.
¿Y qué hizo Rospigliosi cuando su valedor Toledo, el impresentable tío de esos sobrinos salidos de un cómic gótico, castañeteaba los dientes? Pues renunció aduciendo que no estaba de acuerdo con el retroceso gubernamental y recomendando que las empresas eléctricas Egasa y Egesur se vendieran de todas maneras, a cualquier costo social, a la empresa belga Tractebel. Siempre él tan transnacional.
Allí sí que Toledo terminó de conocer el sentido que Rospigliosi tiene del “juego en equipo”.
La verdad es que el único “juego de equipo” que Rospigliosi asume como un deber es el que mantiene, desde hace años, con la embajada de los Estados Unidos. En nombre de ese juego, por ejemplo, difamó a la fiscal de la Nación Adelaida Bolívar, acusándola virtualmente de cómplice del narcotráfico. Y todo por no aceptar el señorío de la DEA y la intromisión grosera de sus agentes, muchos de ellos tan corrompidos como los peores policías nativos.
Más tarde, en el 2007, Rospigliosi llamó “miserable” a la doctora Bolívar por admitir un pedido de la Quinta Fiscalía Provincial de Arequipa y señalar que Rospigliosi no requería, como ex ministro, de antejuicio político por estar acusado, en el caso de Glicerio Quispe, de la autoría mediata de un homicidio (delito común). Es posible que la fiscal se excediera, pero de allí a llamarla “miserable” hay un largo trecho. Lo que pasa es que Rospi tiene la boca floja y el hígado en estado de crónica emergencia.
El paso de Rospigliosi por el ministerio del Interior podría resumirse de un plumazo: sólo después de que la turba matara a patadas al alcalde Cirilo Robles la jefatura regional policial recibió la orden de Lima de enviar 200 policías “a restablecer el orden”. Como en el caso de Arequipa, el “orden” de Rospigliosi en Puno vino con su respectivo difunto.
El domingo pasado, en “La República”, Rospigliosi se ocupa otra vez de mí argumentando que mi artículo sobre el Vrae se basa en lecturas de folletos senderistas y discursos de José. Y, con su divertida soberbia, añade este párrafo:
“¡Qué sencillo sería el análisis político si se limitara a leer programas y escuchar discursos! Eso, por supuesto, es una ridiculez...”
Así como antes, inspirado en el premio Jerusalén, me llamó “antisemita” por llamar criminal al ejército israelí que mató a 300 niños en Gaza, ahora Rospigliosi me acusa de limitarme a los textos y de no ver la realidad.
Pero eso no es lo que he hecho, precisamente. Lo que hice fue reseñar el discurso del nuevo senderismo y dar cuenta de la situación de la lucha antisubversiva. Porque hay una línea directa entre el discurso político de “José”, las “hazañas” de su banda maoísta, los 20 fusiles Galil capturados y la situación de la lucha en el Vrae.
No es que “José” lance un discurso desvinculado de la realidad. El asunto es que su proclama triunfalista está sostenida en las 39 muertes y en las más de sesenta bajas por lesiones que ha producido en el Vrae. No es el texto, Rospi, sino el ominoso maridaje que hay entre el texto neosenderista y los partes de guerra que se están teniendo que escribir.
No acostumbro guiarme por las palabras y las proclamas. Si así fuera creería, por ejemplo, que Rospigliosi es toda una autoridad en materia de lucha antisubversiva y narcotráfico.
Rospigliosi dice que las huestes de “José” y compañía “son sicarios del narcotráfico” y que el discurso político es un parapeto para sus fechorías. Pues yo pensaba casi lo mismo, hasta que tuve acceso a ciertas informaciones y a los documentos que, en octubre del 2008, difundió el senderismo vigente en el Vrae.
Y ahora me parece que anduve errado y que Rospigliosi se equivoca profundamente: “José” y su banda crecerán en la medida en que se sirvan de los cupos del narcotráfico, como reconocen en los documentos que reseñé en mi columna, y en la medida en que la población los apoye, como viene sucediendo. Y sus textos revelan una organización paramilitar, un programa político de largo alcance, unas tácticas ominosamente eficaces para captar a los lugareños (cocaleros y narcos incluidos) y un aprendizaje aprovechadísimo de los “errores” sanguinarios de Abimael Guzmán.
Rospigliosi piensa que como el narcotráfico está metido en el Vrae, la política ya no existe. ¿Ignora este especialista global que los talibanes y la amapola han sido aliados durante muchos años? ¿Y eso, acaso, le quita contenido político al fundamentalismo afgano?
¿O cree Rospigliosi que como las FARC también han incursionado en la protección del narcotráfico han abandonado, por eso, su proyecto político?
Rospigliosi dice que como el problema es la droga, la policía tendría que hacerse cargo. Y arguye que la Fuerza Armada corre el peligro de volver a corromperse aceptando sobornos de las firmas del Vrae.
¿Pero es que Rospigliosi ignora de qué policía estamos hablando? No, no puede ignorar tamaño problema. No puede ignorar que estamos hablando de una de las policías más corrompidas del mundo. Una tan corrompida que ni siquiera él, dos veces ministro del Interior, pudo cambiarla un ápice.
Hablamos de una policía que descubre cada semana a uno de sus miembros dirigiendo o integrando una banda de secuestradores, ladrones o asesinos. De una policía que no puede ni siquiera restablecer la paz en los barrios de Lima más infectados por la delincuencia. De una policía que necesitará años y otros presupuestos para adecentarse.
Esa es la policía que Rospigliosi quiere que combata a la avezada banda de “José”.
La solución en el Vrae no es sólo militar, desde luego. El nuevo Sendero se mueve en los amplísimos espacios que el Estado ha olvidado por décadas. Y “José” y los suyos han descubierto que hay muy poca gente que en esos valles defienda el orden que para ellos es miseria, la democracia que para ellos es letra muerta y el Estado que para ellos es el padrastro infame.
Y si el problema es político, nadie, desde la responsabilidad, puede sugerir que sea la policía la que se encargue del Vrae.
¿Que el ejército pueda ser tentado y caer en la corrupción?
Claro que sí. Por eso se requerirá de una vigilancia cotidiana y política desde los ministerios de Defensa y del Interior. Porque la policía debe seguir en el Vrae, subordinada a las Fuerzas Armadas, y hacerse cargo de las interdicciones y los decomisos de insumos químicos. Y tanto militares como policías deberán de vigilarse recíprocamente.
Militares, policía, infraestructura, Estado, sector privado, Banco de la Nación, colegios, médicos, acciones cívicas, cultivos alternativos: todo deberá combinarse para quitarle a “José” y sus pandillas asesinas el escenario propicio en el que ahora se mueven. Todo, dentro de la ley, será válido para quitarle el agua a la pecera.
Decir que el problema del Vrae es un asunto policial es subestimar no sólo el tema sino menospreciar a los lectores.
Lo más curioso de todo esto es que Rospigliosi no quiere a las Fuerzas Armadas peruanas en el Vrae pero sí está muy a gusto cuando los militares estadounidenses se pasean a sus anchas por esa zona. Cuando algunos se alarmaron por la autorización que dio el gobierno de Alan García a la presencia de 150 militares de los Estados Unidos en el Vrae (mayo del 2008), Rospigliosi salió de inmediato a decir que “estas críticas son producto de la ideología que ve mal todo lo que venga de los Estados Unidos y de la ignorancia de la gente que no sabe de qué se trata el apoyo humanitario”.
En esta anuencia, yanki por adopción, se había convertido el hombre que hasta 1980 proponía, como militante de la ultraizquierda, la lucha armada en contra del sistema. O sea, partir de Lenin para llegar a John Wayne.
jueves, 23 de abril de 2009
º"EL COMERCIO" POR DENTRO (Diario "La Primera" 23/04/09)
Leo un artículo de Ricardo Uceda que intenta pintarnos a un Alejandro Miró Quesada Cisneros arcangélico y me viene un ataque de risa.
Hace tiempo que Ricardo se cree parte de las cúpulas del gran poder y eso me causa más gracia todavía. Lo que no sabe Uceda es que su actual consideración por quienes cortan el jamón no es del todo recíproca. Hay quienes no olvidan que este muy ingenioso provinciano fue redactor del semanario “Unidad”, órgano oficial del Partido Comunista (casa matriz: Moscú, al costado de la Lubianka).
En fin, de don Alejo Miró Quesada Cisneros hablaba a propósito de la crónica hagiográfica del buen Uceda.
Recordé de inmediato que en Internet ha circulado, desde hace algún tiempo, un texto testimonial de Orazio Potestá, un periodista de investigación que ha trabajado en “Correo”, “Caretas” y, precisamente, en la Unidad de Investigación de “El Comercio” en los tiempos de Miró Quesada Cisneros.
Potestá dice en su blog que una vez un editor del diario más viejo del Perú le dijo que no publicaría una investigación sobre Roberto Chiabra, ministro de Defensa del régimen toledista, porque la supuesta coima de la que trataba el texto ascendía “sólo a doce mil dólares”. Potestá lo cuenta exactamente así:
Editor: ¿De cuánto es tu coima?
Potestá: Doce mil dólares.
Editor: No, pues, muy poco...
Potestá: ¿?
Editor: Muy poco porque una página del domingo “me cuesta” 25 mil dólares.
Potestá: ¡Dios! ¿Y eso qué tiene que ver?
Al final, dice Potestá, la nota salió machacada, “con inofensivos titulares y las versiones de los testigos y peritos fueron recortadas”.
El periodista relata luego que se dedicó a investigar a la mafia narco de Tijuana en Paita.
“Me centré en un general del Ejército que era considerado como un héroe por muchos militares...Ese alto oficial se encontraba vinculado con el narcotráfico y las autoridades judiciales le habían rastreado una cuenta bancaria con varios cientos de miles de dólares en Gran Caymán”, apunta Potestá.
Pero en seguida añade:
“Mis pesquisas fueron paralizadas. Mis informes eran “levantados” a medianoche, pese a haberlos dejado diagramados y sacramentados y con el visto bueno de los jefes. Ello empezó a ocurrir luego de una serie de reuniones que ese editor sostuvo (a mis espaldas) con ese general del Ejército. Yo me enteré de ello gracias a mis buenos amigos de la DEA”.
Ese editor sería, según nuestra propia indagación, Juan Paredes Castro, valido de Miró Quesada Cisneros y actual intérprete de Miró Quesada Rada.
Se trata del mismo personaje que, poco tiempo después, le enviaría a Potestá un iracundo correo electrónico pidiéndole explicaciones y exigiéndole pruebas respecto de un informe en el que el periodista había recogido el clima antiminero de Áncash, producto de tanta contaminación.
“Me pedía “explicaciones” por haber difamado a una empresa minera que no hacía otra cosa que brindar desarrollo y trabajo a los peruanos”, cuenta Potestá.
Y lo peor es que lo hacía a partir del mail de una empresa minera específica que intentaba desmentir el informe y sostener la inocuidad de sus operaciones.
Ese editor, según Potestá, era conocido “por haber sostenido numerosas y secretas reuniones con Alberto Fujimori en Palacio de Gobierno, siempre a medianoche”.
Cuando Potestá esperaba lo peor, un jefe de sección le explicó la situación:
“Tranquilo. Me he enterado de que lo llevan a su tierra en avioneta. No le malogres esa gollería”.
Potestá tiene el coraje de admitir que, después de contestarle al editor y de ofrecerle su renuncia si en su informe se hallaba una inexactitud, no hizo nada más:
“Yo me tragué el sapo. Y el editor prosiguió con sus cómodos viajes en avioneta”.
En el relato de Potestá lo que viene es tan vergonzoso que parece extraído de una mala novela hiperrealista.
Cuenta que, faltando pocos días para las elecciones del 2006, una jefa de sección le tiró en el escritorio un manojo de papeles.
-Es una bomba de aquellas. Te harás famoso –dijo ella.
Se trataba de hacer creer a la opinión pública de que un “comando paramilitar de Patria Roja, azuzado por Ollanta Humala, iba a matar a Alan García en caso de que ganase las elecciones...”
Potestá descubrió en un dos por tres que era una de las imbecilidades más ruines que alguien hubiese podido imaginar. Sólo a policías fronterizos, como el famoso Max de la Dircote, y a periodistas que hablan solas, como la pobre Chichi, se les podía ocurrir que aquella patraña tenía algo de cierta.
Potestá descubrió que el supuesto comando de aniquilamiento estaba integrado, entre otros, por un borracho, un gordo de 100 kilos, un militante septuagenario y con muletas y una chica embarazada de siete meses.
Mientras la jefa insistía, Potestá trataba de convencerla de que esa mentira podía hacerle daño al diario, al país, al concepto mismo del quehacer periodístico. Pero la jefa insistía obsesivamente diciendo que su fuente estrella le había prometido muchas más cosas y todas las primicias que se quisiera con tal de que el domingo previo a las elecciones saliera ese informe. Entonces Potestá no se contuvo más y le disparó esta pregunta:
-¿Es el pata que te va a buscar a la medianoche para invitarte pisco-souers en el Country Club?
La jefa colgó el teléfono abruptamente.
Allí sí que Potestá logró su cometido. La jefa, que antes parecía estar tan personalmente interesada en su futuro, lo odió prolijamente, pero el informe no se publicó.
No tendría la misma suerte con otro caso que casi vino a continuación. Las fuentes de la DEA le mostraron a Potestá documentos que demostraban que Lupe Zevallos, hermana de Fernando Zevallos, había sufrido el embargo de una cuenta bancaria panameña ascendiente a ocho millones de dólares.
Potestá escribió la nota, se sintió feliz y esperó las felicitaciones del caso.
Hasta que su editor lo llamó y le dijo:
-No sé qué pasa. He notado cosas raras. La nota es redonda, no hay flancos abiertos. Pero el director (Alejandro Miró Quesada Cisneros, nota de C.H.) le está poniendo trabas.
-¿Pero qué dice, concretamente? –preguntó Potestá.
-Dice que el problema es con Fernando Zevallos y no con su hermana. Que no debemos meternos con ella porque su presencia en el caso es circunstancial –dijo el editor.
Potestá prosigue así su relato:
“Le expliqué a mi jefe (Fernando Ampuero, nota de C.H.) que eso era ilógico. Que Lupe era prácticamente fundadora de Aerocontinente y que se encontraba relacionada con las finanzas de esa empresa, cuyo vínculo con el tráfico internacional de drogas había sido probado por el poder judicial...”
Potestá siguió argumentando. Su “editor”, no movió una pestaña cuando, días más tarde, le dijo, con todo descaro:
-Olvídate, tu nota nunca saldrá impresa. Algo le pasa al jefe.
Al final, la información la publicó “Caretas”.
Lupe Zevallos salió a defenderse en RPP*. Potestá lo cuenta así:
“Y dijo algo que, sin exagerar, me tumbó al piso. Ella le había regalado decenas de pasajes aéreos de Aerocontinente a la esposa del director que había rechazado mi reportaje. Los boletos de viaje habían sido entregados mientras algunos periodistas se jugaban el pescuezo investigando los pases y negociados del peligroso Lunarejo...”
Potestá fue a visitar a sus fuentes en la embajada de los Estados Unidos:
-Qué papelón he hecho. Qué estúpido he sido. ¿Nadie se salva? ¿Nadie se salva del narcoráfico? –se preguntó Potestá con cierta teatralidad.
Cuenta el periodista que DK, un pelirrojo agente de la DEA, le contestó:
-Confiamos en los periodistas, pero no en los directores, ni en los editores...Menos en los propietarios...
-------------------------------------------------------
(*) No sólo lo dijo en RPP. Lo dijo en otras emisoras y también en el programa televisivo que yo dirigía en Canal 2. Por esa razón es que un joven pandillero del gremio, hijo de un todoterreno de la venalidad, se permitió hace poco lanzar insinuaciones que serían más bien atribuibles a su apellido.
Hace tiempo que Ricardo se cree parte de las cúpulas del gran poder y eso me causa más gracia todavía. Lo que no sabe Uceda es que su actual consideración por quienes cortan el jamón no es del todo recíproca. Hay quienes no olvidan que este muy ingenioso provinciano fue redactor del semanario “Unidad”, órgano oficial del Partido Comunista (casa matriz: Moscú, al costado de la Lubianka).
En fin, de don Alejo Miró Quesada Cisneros hablaba a propósito de la crónica hagiográfica del buen Uceda.
Recordé de inmediato que en Internet ha circulado, desde hace algún tiempo, un texto testimonial de Orazio Potestá, un periodista de investigación que ha trabajado en “Correo”, “Caretas” y, precisamente, en la Unidad de Investigación de “El Comercio” en los tiempos de Miró Quesada Cisneros.
Potestá dice en su blog que una vez un editor del diario más viejo del Perú le dijo que no publicaría una investigación sobre Roberto Chiabra, ministro de Defensa del régimen toledista, porque la supuesta coima de la que trataba el texto ascendía “sólo a doce mil dólares”. Potestá lo cuenta exactamente así:
Editor: ¿De cuánto es tu coima?
Potestá: Doce mil dólares.
Editor: No, pues, muy poco...
Potestá: ¿?
Editor: Muy poco porque una página del domingo “me cuesta” 25 mil dólares.
Potestá: ¡Dios! ¿Y eso qué tiene que ver?
Al final, dice Potestá, la nota salió machacada, “con inofensivos titulares y las versiones de los testigos y peritos fueron recortadas”.
El periodista relata luego que se dedicó a investigar a la mafia narco de Tijuana en Paita.
“Me centré en un general del Ejército que era considerado como un héroe por muchos militares...Ese alto oficial se encontraba vinculado con el narcotráfico y las autoridades judiciales le habían rastreado una cuenta bancaria con varios cientos de miles de dólares en Gran Caymán”, apunta Potestá.
Pero en seguida añade:
“Mis pesquisas fueron paralizadas. Mis informes eran “levantados” a medianoche, pese a haberlos dejado diagramados y sacramentados y con el visto bueno de los jefes. Ello empezó a ocurrir luego de una serie de reuniones que ese editor sostuvo (a mis espaldas) con ese general del Ejército. Yo me enteré de ello gracias a mis buenos amigos de la DEA”.
Ese editor sería, según nuestra propia indagación, Juan Paredes Castro, valido de Miró Quesada Cisneros y actual intérprete de Miró Quesada Rada.
Se trata del mismo personaje que, poco tiempo después, le enviaría a Potestá un iracundo correo electrónico pidiéndole explicaciones y exigiéndole pruebas respecto de un informe en el que el periodista había recogido el clima antiminero de Áncash, producto de tanta contaminación.
“Me pedía “explicaciones” por haber difamado a una empresa minera que no hacía otra cosa que brindar desarrollo y trabajo a los peruanos”, cuenta Potestá.
Y lo peor es que lo hacía a partir del mail de una empresa minera específica que intentaba desmentir el informe y sostener la inocuidad de sus operaciones.
Ese editor, según Potestá, era conocido “por haber sostenido numerosas y secretas reuniones con Alberto Fujimori en Palacio de Gobierno, siempre a medianoche”.
Cuando Potestá esperaba lo peor, un jefe de sección le explicó la situación:
“Tranquilo. Me he enterado de que lo llevan a su tierra en avioneta. No le malogres esa gollería”.
Potestá tiene el coraje de admitir que, después de contestarle al editor y de ofrecerle su renuncia si en su informe se hallaba una inexactitud, no hizo nada más:
“Yo me tragué el sapo. Y el editor prosiguió con sus cómodos viajes en avioneta”.
En el relato de Potestá lo que viene es tan vergonzoso que parece extraído de una mala novela hiperrealista.
Cuenta que, faltando pocos días para las elecciones del 2006, una jefa de sección le tiró en el escritorio un manojo de papeles.
-Es una bomba de aquellas. Te harás famoso –dijo ella.
Se trataba de hacer creer a la opinión pública de que un “comando paramilitar de Patria Roja, azuzado por Ollanta Humala, iba a matar a Alan García en caso de que ganase las elecciones...”
Potestá descubrió en un dos por tres que era una de las imbecilidades más ruines que alguien hubiese podido imaginar. Sólo a policías fronterizos, como el famoso Max de la Dircote, y a periodistas que hablan solas, como la pobre Chichi, se les podía ocurrir que aquella patraña tenía algo de cierta.
Potestá descubrió que el supuesto comando de aniquilamiento estaba integrado, entre otros, por un borracho, un gordo de 100 kilos, un militante septuagenario y con muletas y una chica embarazada de siete meses.
Mientras la jefa insistía, Potestá trataba de convencerla de que esa mentira podía hacerle daño al diario, al país, al concepto mismo del quehacer periodístico. Pero la jefa insistía obsesivamente diciendo que su fuente estrella le había prometido muchas más cosas y todas las primicias que se quisiera con tal de que el domingo previo a las elecciones saliera ese informe. Entonces Potestá no se contuvo más y le disparó esta pregunta:
-¿Es el pata que te va a buscar a la medianoche para invitarte pisco-souers en el Country Club?
La jefa colgó el teléfono abruptamente.
Allí sí que Potestá logró su cometido. La jefa, que antes parecía estar tan personalmente interesada en su futuro, lo odió prolijamente, pero el informe no se publicó.
No tendría la misma suerte con otro caso que casi vino a continuación. Las fuentes de la DEA le mostraron a Potestá documentos que demostraban que Lupe Zevallos, hermana de Fernando Zevallos, había sufrido el embargo de una cuenta bancaria panameña ascendiente a ocho millones de dólares.
Potestá escribió la nota, se sintió feliz y esperó las felicitaciones del caso.
Hasta que su editor lo llamó y le dijo:
-No sé qué pasa. He notado cosas raras. La nota es redonda, no hay flancos abiertos. Pero el director (Alejandro Miró Quesada Cisneros, nota de C.H.) le está poniendo trabas.
-¿Pero qué dice, concretamente? –preguntó Potestá.
-Dice que el problema es con Fernando Zevallos y no con su hermana. Que no debemos meternos con ella porque su presencia en el caso es circunstancial –dijo el editor.
Potestá prosigue así su relato:
“Le expliqué a mi jefe (Fernando Ampuero, nota de C.H.) que eso era ilógico. Que Lupe era prácticamente fundadora de Aerocontinente y que se encontraba relacionada con las finanzas de esa empresa, cuyo vínculo con el tráfico internacional de drogas había sido probado por el poder judicial...”
Potestá siguió argumentando. Su “editor”, no movió una pestaña cuando, días más tarde, le dijo, con todo descaro:
-Olvídate, tu nota nunca saldrá impresa. Algo le pasa al jefe.
Al final, la información la publicó “Caretas”.
Lupe Zevallos salió a defenderse en RPP*. Potestá lo cuenta así:
“Y dijo algo que, sin exagerar, me tumbó al piso. Ella le había regalado decenas de pasajes aéreos de Aerocontinente a la esposa del director que había rechazado mi reportaje. Los boletos de viaje habían sido entregados mientras algunos periodistas se jugaban el pescuezo investigando los pases y negociados del peligroso Lunarejo...”
Potestá fue a visitar a sus fuentes en la embajada de los Estados Unidos:
-Qué papelón he hecho. Qué estúpido he sido. ¿Nadie se salva? ¿Nadie se salva del narcoráfico? –se preguntó Potestá con cierta teatralidad.
Cuenta el periodista que DK, un pelirrojo agente de la DEA, le contestó:
-Confiamos en los periodistas, pero no en los directores, ni en los editores...Menos en los propietarios...
-------------------------------------------------------
(*) No sólo lo dijo en RPP. Lo dijo en otras emisoras y también en el programa televisivo que yo dirigía en Canal 2. Por esa razón es que un joven pandillero del gremio, hijo de un todoterreno de la venalidad, se permitió hace poco lanzar insinuaciones que serían más bien atribuibles a su apellido.
miércoles, 22 de abril de 2009
ºFRASES HIRIENTES ("LA PRIMERA" 22/04/09)
- El Presidente Lugo cree en el padre, los hijos y el espíritu santo.
- No olvidar que Keiko es la filial del condenado.
- “Esto no es una crisis, aunque el plan anticrisis está funcionando muy bien”. (Alan García)
- Magaly Medina vale ahora menos que un ampay de a 20.
- El libro de cabecera de Christian Meier es el Génesis.
- El voyerismo es una licencia con goce de a ver.
- Villanueva del Campo es más viejo que el antiimperialismo aprista.
- “Dialogaremos, pero el paro continuará...” (Marqués de Sade)
- Cuando Keiko se desinfle recobrará su aspecto humano.
- Fritz DuBois es el brazo armado de la pesadez.
- Lugo se hacía pasar por el santo padre.
- El amor es un simulacro de sismo.
- A don Felipe Tudela le corresponde el derecho de asilo.
- El presidente de Paraguay se creía impune porque hacía sus cosas en el departamento de San Pedro. Y él tenía un juego de llaves.
- La película favorita de Emilio Estefan debe de ser “Regreso sin Gloria”.
- “¡Keiko se dispara!” (Crónica policial)
- La izquierda paraguaya reza ahora el Padre Nuestro.
- “Protesto. Esto es una cacería de brujas”. (Magaly Medina)
- A Cuba le iba de maravillas cuando era Estado Libre Asociado de la Unión Soviética.
- La vida termina haciéndonos tablas.
- Ese programa debería llamarse Puto Final.
- Sólo los del Opus Dei sostienen que están libres de polvo y paja.
- Para ser perfecto, lo único que le falta al equipo peruano de fútbol es Cacá.
- ¿Cómo puede haber helados a sol? Con razón todo fue un fracaso.
- Mauricio Múlder mordió severamente al perro del hortelano.
- Las mujeres se roban a mano armada.
- El carro del fujimorismo tiene el guardafango más grande del mundo.
- La muerte es infalible. Eso es de cajón.
- Lo de “Crisol” demuestra que Chang es un maestro que deja huellas.
- El jefe del tráfico aéreo se apellida Pankreoflat.
- El tira y afloja ya estaba en el Kamasutra.
- ¿Qué hará Keiko el Día de la Madre?
- La única doctrina Monroe aceptable es la de Marilyn.
- Las citas cumbres de Fernando Lugo eran a puertas cerradas.
- Los marihuaneros harán un plantón frente a Palacio.
- El problema de Magaly Medina es que se puso nuevos dientes pero se quedó con la misma boca.
- La homofobia consiste en no atracar.
- Cuando escribe, parece que el Veco inhalara glutamato de sodio.
- Vladimiro acertó. Lo que le faltaba a Laura Bozzo era un collar.
-El éxito consiste en no desearlo
- No olvidar que Keiko es la filial del condenado.
- “Esto no es una crisis, aunque el plan anticrisis está funcionando muy bien”. (Alan García)
- Magaly Medina vale ahora menos que un ampay de a 20.
- El libro de cabecera de Christian Meier es el Génesis.
- El voyerismo es una licencia con goce de a ver.
- Villanueva del Campo es más viejo que el antiimperialismo aprista.
- “Dialogaremos, pero el paro continuará...” (Marqués de Sade)
- Cuando Keiko se desinfle recobrará su aspecto humano.
- Fritz DuBois es el brazo armado de la pesadez.
- Lugo se hacía pasar por el santo padre.
- El amor es un simulacro de sismo.
- A don Felipe Tudela le corresponde el derecho de asilo.
- El presidente de Paraguay se creía impune porque hacía sus cosas en el departamento de San Pedro. Y él tenía un juego de llaves.
- La película favorita de Emilio Estefan debe de ser “Regreso sin Gloria”.
- “¡Keiko se dispara!” (Crónica policial)
- La izquierda paraguaya reza ahora el Padre Nuestro.
- “Protesto. Esto es una cacería de brujas”. (Magaly Medina)
- A Cuba le iba de maravillas cuando era Estado Libre Asociado de la Unión Soviética.
- La vida termina haciéndonos tablas.
- Ese programa debería llamarse Puto Final.
- Sólo los del Opus Dei sostienen que están libres de polvo y paja.
- Para ser perfecto, lo único que le falta al equipo peruano de fútbol es Cacá.
- ¿Cómo puede haber helados a sol? Con razón todo fue un fracaso.
- Mauricio Múlder mordió severamente al perro del hortelano.
- Las mujeres se roban a mano armada.
- El carro del fujimorismo tiene el guardafango más grande del mundo.
- La muerte es infalible. Eso es de cajón.
- Lo de “Crisol” demuestra que Chang es un maestro que deja huellas.
- El jefe del tráfico aéreo se apellida Pankreoflat.
- El tira y afloja ya estaba en el Kamasutra.
- ¿Qué hará Keiko el Día de la Madre?
- La única doctrina Monroe aceptable es la de Marilyn.
- Las citas cumbres de Fernando Lugo eran a puertas cerradas.
- Los marihuaneros harán un plantón frente a Palacio.
- El problema de Magaly Medina es que se puso nuevos dientes pero se quedó con la misma boca.
- La homofobia consiste en no atracar.
- Cuando escribe, parece que el Veco inhalara glutamato de sodio.
- Vladimiro acertó. Lo que le faltaba a Laura Bozzo era un collar.
-El éxito consiste en no desearlo
martes, 21 de abril de 2009
ºEL VRAE SE LAS TRAE
No le creo una palabra a Ollanta Humala cuando dice que lo que más le conviene al país es que la policía reemplace a las Fuerzas Armadas en las operaciones antisubversivas del Vrae.
Eso le conviene al narcotráfico y al Camarada José, ese marxista mutante que ha refundado el “pensamiento Gonzalo” y macerado (en pozas) su antiimperialismo.
Dice Carlos Tapia que detrás de quienes reclaman la presencia de los militares en el Vrae está la embajada de los Estados Unidos y su plan de “colombianizar” la lucha antidrogas en el Perú. Qué extraño: resulta que la “ayuda” estadounidense para luchar contra el narcotráfico acaba de ser recortada significativamente.
Si empleáramos la misma lógica libertina y la misma paranoia política de Tapia diríamos que detrás de quienes quieren el paso al costado de las Fuerzas Armadas en el Vrae están los carteles del narcotráfico, los cocaleros abastecedores, los congresistas nacionalistas que defienden el cultivo irrestricto de la hoja de coca y, por último, los secuaces del asesino “Camarada José”.
¿Por qué es imprescindible que las Fuerzas Armadas continúen encabezando, con el apoyo de la policía, las operaciones de contención y castigo en la zona del Vrae?
Fácil. Primero, porque los 1,300 policías que trabajan en los treinta y pico distritos comprendidos en el Vrae no tienen ninguna preparación para el combate. Y eso es parte del devastador quinquenio toledista, que se dedicó a minimizar los aparatos de seguridad confundiendo la paja con el trigo y a Montesinos con las instituciones que, al final, les sacaron las castañas del fuego al Perú.
Segundo, porque no hay presupuesto para que los 80 policías del Frente Policial del Vrae, pertenecientes a la Dircote y a la Dinoes, sean dotados de los equipos necesarios para luchar con eficacia en una zona exigentísima.
Tercero, porque estamos hablando de un ejército bandolero integrado por unos 600 hombres dispuestos a todo, capaces de ensañarse con los cadáveres de sus víctimas y abastecidos por las armas capturadas y las que compran en el mercado negro (se habla de un contrabando que pasaría por territorio boliviano).
Cuarto, porque, como lo ha mostrado Jaime Antezana, la folletería, las declaraciones y las “propuestas programáticas” del Camarada José son tan fundamentalistas y polpotianas como las que Guzmán difundía en Huamanga a fines de los años setenta. De modo que decir que José es un “Mosca Loca” o un “Vaticano” es de una enorme irresponsabilidad y revela una peligrosa ignorancia. Quisiéramos saber a qué embajada acudiría Tapia a pedir asilo si “José” cumpliera con su paciente cronograma.
Quinto, porque el Perú ya supo aquello de subestimar el surgimiento de las bandas armadas. Ocurrió en 1982, cuando el presidente Belaunde, obstinado en reducir el fenómeno senderista a un tema estrictamente policial, tuvo que ceder y enviar a la Fuerza Armada cuando ya Sendero se había instalado y prosperaba a dos muertos por día y a varios coches-bomba por semana.
Sexto, porque en la división de tareas que debería ponerse en marcha actualmente le correspondería a la policía la interdicción y el bloqueo de los insumos precursores del narcotráfico y el decomiso, con presencia del fiscal correspondiente, de la droga que se encuentre. Además, la presencia de la Dircote y sus agentes de Inteligencia deberá ser reforzada. No es cierto, por lo tanto, que quienes propugnamos la permanencia de las Fuerzas Armadas a la cabeza de las operaciones en el Vrae suscribamos la “militarización” de la región y la exclusión de la policía de las tareas que le son propias.
Séptimo, porque, a diferencia de la zona del Huallaga, donde opera el “acuerdista” Artemio, el ejército bandolero del Camarada José ha demostrado una potencia de fuego y una temeridad sanguinaria que la policía, en las actuales circunstancias, no está en condiciones de enfrentar. ¿O ya no recordamos cómo fue que Sendero masacró policías (incluyendo a los Sinchis) a comienzos de los años 80?
Octavo, porque no hablamos únicamente de pandillas ni de firmas del narcotráfico (aunque también hablamos de ello). A los narcotraficantes no les interesa llamar la atención sobre la zona donde operan matando militares por decenas. Si “José” sólo fuera un narco en la selva, lo último que haría sería desafiar al Estado y la democracia. Cuando “José” ordena extraer ojos de sus víctimas se está pronunciando camboyanamente sobre el “nuevo orden” que pretende instaurar. Si eso no es una amenaza para la seguridad nacional, habría que preguntarle a Humala y a sus libretistas qué entienden, entonces, por seguridad nacional.
Un amplio sector del país está harto del discurso ambiguo de ciertos líderes y del humo incoloro que sale de ciertas tiendas. Esas dudas, esa indefinición, se parecen, como dos gotas de agua, a las dudas e indefiniciones que una gran parte de la izquierda peruana exhibió grotescamente cuando Sendero hacía de las suyas en Lucanamarca o en Tarata. Vemos ahora que hay gente que no aprende y que nos propone, otra vez, que la desatención del Estado justifica el homicidio serial y la ejecución de militares.
Y, por último, habría que preguntarle a Carlos Tapia, el mejor animador del nacionalismo ahora policial, si cuando habla de “un alto comisionado con rango de ministro que se haga cargo de las operaciones en el Vrae” está pensando en él mismo o en algún allegado. Porque, curiosamente, esa es la propuesta que alguien vinculado a Humala le envió hace poco a un ministro de este régimen.
Eso le conviene al narcotráfico y al Camarada José, ese marxista mutante que ha refundado el “pensamiento Gonzalo” y macerado (en pozas) su antiimperialismo.
Dice Carlos Tapia que detrás de quienes reclaman la presencia de los militares en el Vrae está la embajada de los Estados Unidos y su plan de “colombianizar” la lucha antidrogas en el Perú. Qué extraño: resulta que la “ayuda” estadounidense para luchar contra el narcotráfico acaba de ser recortada significativamente.
Si empleáramos la misma lógica libertina y la misma paranoia política de Tapia diríamos que detrás de quienes quieren el paso al costado de las Fuerzas Armadas en el Vrae están los carteles del narcotráfico, los cocaleros abastecedores, los congresistas nacionalistas que defienden el cultivo irrestricto de la hoja de coca y, por último, los secuaces del asesino “Camarada José”.
¿Por qué es imprescindible que las Fuerzas Armadas continúen encabezando, con el apoyo de la policía, las operaciones de contención y castigo en la zona del Vrae?
Fácil. Primero, porque los 1,300 policías que trabajan en los treinta y pico distritos comprendidos en el Vrae no tienen ninguna preparación para el combate. Y eso es parte del devastador quinquenio toledista, que se dedicó a minimizar los aparatos de seguridad confundiendo la paja con el trigo y a Montesinos con las instituciones que, al final, les sacaron las castañas del fuego al Perú.
Segundo, porque no hay presupuesto para que los 80 policías del Frente Policial del Vrae, pertenecientes a la Dircote y a la Dinoes, sean dotados de los equipos necesarios para luchar con eficacia en una zona exigentísima.
Tercero, porque estamos hablando de un ejército bandolero integrado por unos 600 hombres dispuestos a todo, capaces de ensañarse con los cadáveres de sus víctimas y abastecidos por las armas capturadas y las que compran en el mercado negro (se habla de un contrabando que pasaría por territorio boliviano).
Cuarto, porque, como lo ha mostrado Jaime Antezana, la folletería, las declaraciones y las “propuestas programáticas” del Camarada José son tan fundamentalistas y polpotianas como las que Guzmán difundía en Huamanga a fines de los años setenta. De modo que decir que José es un “Mosca Loca” o un “Vaticano” es de una enorme irresponsabilidad y revela una peligrosa ignorancia. Quisiéramos saber a qué embajada acudiría Tapia a pedir asilo si “José” cumpliera con su paciente cronograma.
Quinto, porque el Perú ya supo aquello de subestimar el surgimiento de las bandas armadas. Ocurrió en 1982, cuando el presidente Belaunde, obstinado en reducir el fenómeno senderista a un tema estrictamente policial, tuvo que ceder y enviar a la Fuerza Armada cuando ya Sendero se había instalado y prosperaba a dos muertos por día y a varios coches-bomba por semana.
Sexto, porque en la división de tareas que debería ponerse en marcha actualmente le correspondería a la policía la interdicción y el bloqueo de los insumos precursores del narcotráfico y el decomiso, con presencia del fiscal correspondiente, de la droga que se encuentre. Además, la presencia de la Dircote y sus agentes de Inteligencia deberá ser reforzada. No es cierto, por lo tanto, que quienes propugnamos la permanencia de las Fuerzas Armadas a la cabeza de las operaciones en el Vrae suscribamos la “militarización” de la región y la exclusión de la policía de las tareas que le son propias.
Séptimo, porque, a diferencia de la zona del Huallaga, donde opera el “acuerdista” Artemio, el ejército bandolero del Camarada José ha demostrado una potencia de fuego y una temeridad sanguinaria que la policía, en las actuales circunstancias, no está en condiciones de enfrentar. ¿O ya no recordamos cómo fue que Sendero masacró policías (incluyendo a los Sinchis) a comienzos de los años 80?
Octavo, porque no hablamos únicamente de pandillas ni de firmas del narcotráfico (aunque también hablamos de ello). A los narcotraficantes no les interesa llamar la atención sobre la zona donde operan matando militares por decenas. Si “José” sólo fuera un narco en la selva, lo último que haría sería desafiar al Estado y la democracia. Cuando “José” ordena extraer ojos de sus víctimas se está pronunciando camboyanamente sobre el “nuevo orden” que pretende instaurar. Si eso no es una amenaza para la seguridad nacional, habría que preguntarle a Humala y a sus libretistas qué entienden, entonces, por seguridad nacional.
Un amplio sector del país está harto del discurso ambiguo de ciertos líderes y del humo incoloro que sale de ciertas tiendas. Esas dudas, esa indefinición, se parecen, como dos gotas de agua, a las dudas e indefiniciones que una gran parte de la izquierda peruana exhibió grotescamente cuando Sendero hacía de las suyas en Lucanamarca o en Tarata. Vemos ahora que hay gente que no aprende y que nos propone, otra vez, que la desatención del Estado justifica el homicidio serial y la ejecución de militares.
Y, por último, habría que preguntarle a Carlos Tapia, el mejor animador del nacionalismo ahora policial, si cuando habla de “un alto comisionado con rango de ministro que se haga cargo de las operaciones en el Vrae” está pensando en él mismo o en algún allegado. Porque, curiosamente, esa es la propuesta que alguien vinculado a Humala le envió hace poco a un ministro de este régimen.
domingo, 19 de abril de 2009
ºCOMUNICADO DEL COMITÉ DE LA CUARTA ELECCIÓN DEL PARTIDO FUJIMORISTA (diario "LaPrimera" 19/04/09)
Hay varios requisitos -todos ellos muy superables- para que el fujimorismo retorne al poder en el año 2011.
En primer lugar, deberemos lograr que una de nuestras más distinguidas lideresas, la señora Luisa María Cuculiza, reemplace a la incompetente señorita Magdalena Chu en esa entidad clave llamada Onpe, en la que el compañero Portillo realizara tanta tareas de inmensa utilidad.
También deberíamos presionar, a través de nuestra bancada en el Congreso y de nuestra cada vez amplia batería mediática, para que el jurisperito y doctor en Derecho Alejandro Rodríguez Medrano sea, de inmediato, reivindicado y nombrado presidente de la Corte Suprema.
Otro paso imprescindible es que continuemos aceitando la maquinaria de Manuel Saavedra, de CPI, y de Manuel Torrado, de Dátum, para la difusión de las encuestas de nivel nacional que irán creando la atmósfera del triunfo y la necesidad de la sucesión dinástico-democrática del año 2011.
En relación a la Universidad de Lima, nuestro pacto con el señor Benavente nos exime de nuevas inversiones (monetarias).Es importante recordar que nuestros compañeros vicepresidentes de la República, señor Giampietri y señora Mendoza, constituyen una fuente de información y de influencia que nuestro equipo de campaña deberá consultar sistemáticamente.
Hemos observado, preocupados, que últimamente estos compañeros no están ocupando el lugar que les corresponde en el diseño de nuestra estrategia electoral.
Quizá no sea necesario recordar el apoyo político, editorial y en especies que requieren y se merecen nuestros voceros escritos oficiales, es decir los diarios “La Razón” y “Correo”. Nuestra gratitud hacia ellos no sólo deberá consistir en comprarlos, cosa que ya hicimos, sino en solicitarles a los empresarios de nuestro entorno, como el señor José Chlimper, el señor Dionisio Romero y el señorito José Garrido, que refuercen el avisaje en sus páginas.
Lo mismo deberíamos hacer con programas como “La Hora N”, “El francotirador”, “Punto Final”, “Mónica Delta presenta” -nombre tentativo- y los espacios de RPP y Studio 92 comprados en la última subasta inversa realizada.
Es vital para nuestros intereses que el compañero Carranza continúe negándole recursos a los militares traidores que, olvidando el Acta de Sujeción que firmaron, pretenden ahora enfrentarse al narcotráfico terrorista del Vrae.
No podemos permitir que el populismo y el mercantilismo intenten desestabilizar a quien, como el compañero Carranza, garantiza que nadie pueda olvidar lo que el ingeniero Fujimori hizo por la pacificación del Perú.Es hora ya de exigir la excarcelación y/o la reivindicación de sus nombres de todas aquellas víctimas del oscurantismo judicial y la venganza de la antipatria. Nos referimos a militantes de la talla de Nicolás De Bari Hermoza Ríos, Vladimiro Montesinos, Wálter Chacón, Fernando Dianderas, Jorge Baca, José Villanueva, Blanca Nélida Colán, José Francisco y José Enrique Crousillat, Samuel y Méndel Winter, Menachen y Baruch Ivcher, Augusto Migayusuku, José Olaya, Moisés Wolfenson, Luz Salgado, Jorge Camet, Daniel Espichán, Gilberto Siura, Víctor Joy Way, Martin Rivas, Carlos Pichilingüe, Oscar Medelius, Jorge Baca, Carlos Boloña, Agustín Mantilla, Carlos Bergamino, Elesván Bello, Santiago Fujimori, Víctor Aritomi, Lorena Tudela, Mariano Ignacio Prado, Héctor Faisal, Bilingüe Felipillo, Julio Vera Abad, Ernesto Schutz Landázuri, Vicente Silva Checa, Manuel Novella Trabanco y, eventualmente, Genaro Delgado Parker.
Es de lo más importante para el logro de nuestros propósitos que insistamos, desde todos nuestras tribunas, en la inconsistencia, carácter írrito y manipulación por terceros de la infame sentencia que pretendió condenar a 25 años de carcelería a nuestro fundador y líder, ingeniero Alberto Fujimori.
Por último, es también vital que la señora Keiko Fujimori, sucesora única y legítima de la herencia fujimorista, se someta a la exitosa operación que diera tan buenos resultados en el compañero (de costumbres) Hernán Garrido Lecca. Su perfil de candidata, sin lugar a dudas, mejorará notablemente (teniendo en cuenta que será la televisión el principal campo de la ya comenzada batalla electoral).
Lima, 18 de abril del 2009(por el Comité de la Cuarta Elección y Tercera Reelección del Partido Fujimorista, firman):
Negro Canebo
Cabezón Romani
Loco Aldo
Cholo Pedro
Coroncho
Viejo RaúlChino
Hasino Bich
Chaveta
Monstruo de Parcona
Cojo Mame
Machito G.
Patita De Cuy
Django
La Gringa
Mosca Loca
Loco Vicharra (Siguen miles de firmas...)
En primer lugar, deberemos lograr que una de nuestras más distinguidas lideresas, la señora Luisa María Cuculiza, reemplace a la incompetente señorita Magdalena Chu en esa entidad clave llamada Onpe, en la que el compañero Portillo realizara tanta tareas de inmensa utilidad.
También deberíamos presionar, a través de nuestra bancada en el Congreso y de nuestra cada vez amplia batería mediática, para que el jurisperito y doctor en Derecho Alejandro Rodríguez Medrano sea, de inmediato, reivindicado y nombrado presidente de la Corte Suprema.
Otro paso imprescindible es que continuemos aceitando la maquinaria de Manuel Saavedra, de CPI, y de Manuel Torrado, de Dátum, para la difusión de las encuestas de nivel nacional que irán creando la atmósfera del triunfo y la necesidad de la sucesión dinástico-democrática del año 2011.
En relación a la Universidad de Lima, nuestro pacto con el señor Benavente nos exime de nuevas inversiones (monetarias).Es importante recordar que nuestros compañeros vicepresidentes de la República, señor Giampietri y señora Mendoza, constituyen una fuente de información y de influencia que nuestro equipo de campaña deberá consultar sistemáticamente.
Hemos observado, preocupados, que últimamente estos compañeros no están ocupando el lugar que les corresponde en el diseño de nuestra estrategia electoral.
Quizá no sea necesario recordar el apoyo político, editorial y en especies que requieren y se merecen nuestros voceros escritos oficiales, es decir los diarios “La Razón” y “Correo”. Nuestra gratitud hacia ellos no sólo deberá consistir en comprarlos, cosa que ya hicimos, sino en solicitarles a los empresarios de nuestro entorno, como el señor José Chlimper, el señor Dionisio Romero y el señorito José Garrido, que refuercen el avisaje en sus páginas.
Lo mismo deberíamos hacer con programas como “La Hora N”, “El francotirador”, “Punto Final”, “Mónica Delta presenta” -nombre tentativo- y los espacios de RPP y Studio 92 comprados en la última subasta inversa realizada.
Es vital para nuestros intereses que el compañero Carranza continúe negándole recursos a los militares traidores que, olvidando el Acta de Sujeción que firmaron, pretenden ahora enfrentarse al narcotráfico terrorista del Vrae.
No podemos permitir que el populismo y el mercantilismo intenten desestabilizar a quien, como el compañero Carranza, garantiza que nadie pueda olvidar lo que el ingeniero Fujimori hizo por la pacificación del Perú.Es hora ya de exigir la excarcelación y/o la reivindicación de sus nombres de todas aquellas víctimas del oscurantismo judicial y la venganza de la antipatria. Nos referimos a militantes de la talla de Nicolás De Bari Hermoza Ríos, Vladimiro Montesinos, Wálter Chacón, Fernando Dianderas, Jorge Baca, José Villanueva, Blanca Nélida Colán, José Francisco y José Enrique Crousillat, Samuel y Méndel Winter, Menachen y Baruch Ivcher, Augusto Migayusuku, José Olaya, Moisés Wolfenson, Luz Salgado, Jorge Camet, Daniel Espichán, Gilberto Siura, Víctor Joy Way, Martin Rivas, Carlos Pichilingüe, Oscar Medelius, Jorge Baca, Carlos Boloña, Agustín Mantilla, Carlos Bergamino, Elesván Bello, Santiago Fujimori, Víctor Aritomi, Lorena Tudela, Mariano Ignacio Prado, Héctor Faisal, Bilingüe Felipillo, Julio Vera Abad, Ernesto Schutz Landázuri, Vicente Silva Checa, Manuel Novella Trabanco y, eventualmente, Genaro Delgado Parker.
Es de lo más importante para el logro de nuestros propósitos que insistamos, desde todos nuestras tribunas, en la inconsistencia, carácter írrito y manipulación por terceros de la infame sentencia que pretendió condenar a 25 años de carcelería a nuestro fundador y líder, ingeniero Alberto Fujimori.
Por último, es también vital que la señora Keiko Fujimori, sucesora única y legítima de la herencia fujimorista, se someta a la exitosa operación que diera tan buenos resultados en el compañero (de costumbres) Hernán Garrido Lecca. Su perfil de candidata, sin lugar a dudas, mejorará notablemente (teniendo en cuenta que será la televisión el principal campo de la ya comenzada batalla electoral).
Lima, 18 de abril del 2009(por el Comité de la Cuarta Elección y Tercera Reelección del Partido Fujimorista, firman):
Negro Canebo
Cabezón Romani
Loco Aldo
Cholo Pedro
Coroncho
Viejo RaúlChino
Hasino Bich
Chaveta
Monstruo de Parcona
Cojo Mame
Machito G.
Patita De Cuy
Django
La Gringa
Mosca Loca
Loco Vicharra (Siguen miles de firmas...)
sábado, 18 de abril de 2009
ºPROBLEMAS MENORES Y MAYORES
La defensora del Pueblo está muy preocupada por la leva de jóvenes menores de edad.
Y tiene razón.
Lo que asombra es que la distinguida dama no diga nada respecto de algo ferozmente cierto y que convierte el asunto de la minoría de edad en un problema delicado pero menor.Porque la verdad es que no importa si tienes 17, 18 ó 40 años y patrullas en el Vrae, vives en una cueva que no te protege ni de la lluvia, comes por un valor de 6,20 soles diarios (sin contar la cutra de Intendencia) y no pueden transportarte en helicóptero porque sólo hay dos y son vulnerables a los disparos de los narcofusileros; no importa si tienes barba tupida o eres lampiño, o si eres selvático o serrano: de todos modos puedes morir en una emboscada, de todos modos eres carne de cañón y estás expuesto a que te vuelen un pedazo de cerro y venga una horda de narcomaoístas –horda reforzada con mujeres y menores de edad- y te dé el repaso y te saque un ojo y se lo lleve como souvenir.
Y esta pesadilla no parece desvelar a doña Beatriz Merino. A no ser que esté segura de que los derechos humanos están reservados para el paisanaje y no rigen para los uniformados que arriesgan el pellejo en la narcorepubliqueta del Vrae.O sea que matan a 14 defensores del Estado de Derecho y a la defensora del Pueblo no se le ocurre nada mejor que denunciar que uno de los masacrados estaba por cumplir los 18 y había sido enrolado ilegalmente en el ejército.Que el que admitió a ese voluntario imberbe (y ya se sabe que se presentó voluntariamente a filas por el testimonio de una tía) pague su falta. Y que vayan presos los que recurren al reclutamiento forzado.
Todo eso está muy bien.Pero que la defensora del Pueblo se desgarre las túnicas sólo por ese tema, me parece deplorable. Deplorable y conchudo.Porque una cosa es administrar los evangelios desde un escritorio burocrático y otra muy distinta es combatir el “narcotráfico marxistoide” del pundonorosamente analfabeto y varias veces homicida camarada José.Y combatir en las condiciones que se están dando ya no es valiente ni temerario sino que podría ser suicida. Es decir, suicida para quienes están en el Vrae y abiertamente criminal para los jefes que los envían a pelear en esta situación.
Ya el jefe del Comando Conjunto se ha visto obligado a reconocer la indigente precariedad de sus tropas. Y las penosas mentiras y suculentas promesas de Flores Araóz y Yehude Simon han reconfirmado, ayer en el Congreso, que no hay tal Plan Vrae. Y no lo puede haber porque, ¿cómo aplicas un plan –en el caso de que lo tengas- en una región que no controlas y donde el enemigo se mueve como pez en el agua? ¿Y cómo vas a tener un plan integral si el prontuariable ministro de Economía no te suelta la plata ni para mejorar el rancho frío?¿No se dan cuenta Flores Aráoz y Simon del ridículo que hacen pretendiendo decir que hay un Plan Vrae en marcha cuando todos hemos visto las fotos de “La República” que testimonian las condiciones zoológicas de las barracas donde duermen los soldados destinados al Vrae?
¿Ignoran estos señores que el jefe del Comando Conjunto ha dicho en una radio que los helicópteros rusos MI20 no pueden volar por falta de blindaje y que los MI17 no están operativos porque Carranza no suelta la plata para sacarlos del hangar donde los están “repotenciando” y que la vejez de los aparatos hace imposible una comunicación en tiempo real entre los destacamentos?
¿Es tan inepto el ministro de Defensa que no sabe que sin dominio aéreo será imposible ya no digo prevalecer sino ni siquiera desplazarse o patrullar?Y para rematar la jornada, sale desde la oposición la voz de Ollanta Humala diciendo que el narcosenderismo del Vrae “no es una amenaza para la seguridad nacional porque Sendero ya ha renunciado a la toma del poder”. Y, acto seguido, propone que la Fuerza Armada se retire del Vrae “porque el problema que queda puede ser resuelto por la policía”.
¿No es que Humala era un militar graduado en estrategia?No lo sé.
Lo que sé es que Humala, a veces, se regala como un soldadito de plomo. ¡Madre mía! ¿Y este señor es el líder de la oposición de centro-izquierda?
(diario "La Primera" 18/04/09)
Y tiene razón.
Lo que asombra es que la distinguida dama no diga nada respecto de algo ferozmente cierto y que convierte el asunto de la minoría de edad en un problema delicado pero menor.Porque la verdad es que no importa si tienes 17, 18 ó 40 años y patrullas en el Vrae, vives en una cueva que no te protege ni de la lluvia, comes por un valor de 6,20 soles diarios (sin contar la cutra de Intendencia) y no pueden transportarte en helicóptero porque sólo hay dos y son vulnerables a los disparos de los narcofusileros; no importa si tienes barba tupida o eres lampiño, o si eres selvático o serrano: de todos modos puedes morir en una emboscada, de todos modos eres carne de cañón y estás expuesto a que te vuelen un pedazo de cerro y venga una horda de narcomaoístas –horda reforzada con mujeres y menores de edad- y te dé el repaso y te saque un ojo y se lo lleve como souvenir.
Y esta pesadilla no parece desvelar a doña Beatriz Merino. A no ser que esté segura de que los derechos humanos están reservados para el paisanaje y no rigen para los uniformados que arriesgan el pellejo en la narcorepubliqueta del Vrae.O sea que matan a 14 defensores del Estado de Derecho y a la defensora del Pueblo no se le ocurre nada mejor que denunciar que uno de los masacrados estaba por cumplir los 18 y había sido enrolado ilegalmente en el ejército.Que el que admitió a ese voluntario imberbe (y ya se sabe que se presentó voluntariamente a filas por el testimonio de una tía) pague su falta. Y que vayan presos los que recurren al reclutamiento forzado.
Todo eso está muy bien.Pero que la defensora del Pueblo se desgarre las túnicas sólo por ese tema, me parece deplorable. Deplorable y conchudo.Porque una cosa es administrar los evangelios desde un escritorio burocrático y otra muy distinta es combatir el “narcotráfico marxistoide” del pundonorosamente analfabeto y varias veces homicida camarada José.Y combatir en las condiciones que se están dando ya no es valiente ni temerario sino que podría ser suicida. Es decir, suicida para quienes están en el Vrae y abiertamente criminal para los jefes que los envían a pelear en esta situación.
Ya el jefe del Comando Conjunto se ha visto obligado a reconocer la indigente precariedad de sus tropas. Y las penosas mentiras y suculentas promesas de Flores Araóz y Yehude Simon han reconfirmado, ayer en el Congreso, que no hay tal Plan Vrae. Y no lo puede haber porque, ¿cómo aplicas un plan –en el caso de que lo tengas- en una región que no controlas y donde el enemigo se mueve como pez en el agua? ¿Y cómo vas a tener un plan integral si el prontuariable ministro de Economía no te suelta la plata ni para mejorar el rancho frío?¿No se dan cuenta Flores Aráoz y Simon del ridículo que hacen pretendiendo decir que hay un Plan Vrae en marcha cuando todos hemos visto las fotos de “La República” que testimonian las condiciones zoológicas de las barracas donde duermen los soldados destinados al Vrae?
¿Ignoran estos señores que el jefe del Comando Conjunto ha dicho en una radio que los helicópteros rusos MI20 no pueden volar por falta de blindaje y que los MI17 no están operativos porque Carranza no suelta la plata para sacarlos del hangar donde los están “repotenciando” y que la vejez de los aparatos hace imposible una comunicación en tiempo real entre los destacamentos?
¿Es tan inepto el ministro de Defensa que no sabe que sin dominio aéreo será imposible ya no digo prevalecer sino ni siquiera desplazarse o patrullar?Y para rematar la jornada, sale desde la oposición la voz de Ollanta Humala diciendo que el narcosenderismo del Vrae “no es una amenaza para la seguridad nacional porque Sendero ya ha renunciado a la toma del poder”. Y, acto seguido, propone que la Fuerza Armada se retire del Vrae “porque el problema que queda puede ser resuelto por la policía”.
¿No es que Humala era un militar graduado en estrategia?No lo sé.
Lo que sé es que Humala, a veces, se regala como un soldadito de plomo. ¡Madre mía! ¿Y este señor es el líder de la oposición de centro-izquierda?
(diario "La Primera" 18/04/09)
ºSOBRE RPP Y EL COMERCIO
ESTE ES EL ARTÍCULO DE OPINIÓN QUE ESCRIBIÓ CÉSAR HILDEBRANDT EL AÑO 2008 EN EL DIARIO "LA PRIMERA"
domingo 10 de agosto de 2008
EL CASO ARANA
Estamos hartos de que la derecha decida qué banalidad distractiva debe ir en primera plana“El Comercio” y RPP son naves insignias de la armada vencible del periodismo.
Porque “El Comercio” y RPP se las ingenian siempre para sacarle provecho crediticio a los gobiernos, obtener publicidad estatal a camionadas y favorecer a todo aquel que haya pasado por la bendición de la Confiep y la hostia de los doce apóstoles resucitados al tercer día.
Con Fujimori, “El Comercio” fue comprensivo, taimado y aprovechador hasta el año 2000, el año terminal de esa sepsis que padeció el Perú. Hasta el 2000, en suma, “El Comercio” se agachó ante la dictadura, le sacó ventajas publicitarias y fue un diario que Fujimori leía sin temor alguno cada mañana.¿Y RPP? Pues RPP producía algunas arcadas. Se la pasó toda la dictadura adulando al dictador, prestándose a los sicosociales que preparaba el SIN y –lo que es peor- ignorando los crímenes y desacreditando a sus testigos y a las víctimas.
Una voz cavernosa franeleaba, otra voz, que después llegó al Congreso en la lista del fujimorismo triunfador, sobaba y una tercera voz –la de Humberto Martínez Morosini, qué vergüenza- silbaba. Las tres voces componían el trío imaginario “Los Panchos del SIN”.¿Y no vimos, acaso, en los vladivideos, a Manuel Delgado Parker –dueño de RPP- pidiéndole favores (y obteniéndolos) a Vladimiro Montesinos y casi armando paneles de periodistas con ese delincuente?
A mí que no me vengan con que no me acuerdo y desconozco mayormente. Porque yo sí me acuerdo y tengo los audios, los videos y los recortes necesarios para demostrar que “El Comercio” y RPP fueron funcionales al fujimorismo, cobardes cuando las papas quemaban y más bien sordidones cuando se trató de recibir favores judiciales de la dictadura.¿O es que ya nadie recuerda que la fiscal fujimorista Julia Eguía fue la que archivó, por órdenes de Montesinos, el proceso penal que pudo mandar a la cárcel a medio directorio de “El Comercio”, acusado por el gerente general del periódico (nada menos) de evasión de impuestos, estafa y delitos contra la fe pública?
Pues bien, continuando con la tradición, “El Comercio” y RPP han sido y son fieles defensores del gobierno de Alan García. Cuando García leyó su mamotreto del 28 de julio del 2008 –reciencito nomás-, “El Comercio” escribió en su editorial: “En suma, vamos por buen camino. Mantenemos el programa económico y nos enrumbamos al desarrollo económico que debe ser también social”. ¡Mejor ni “La Tribuna”!
Y en cuanto a RPP, todos los días don Raúl Vargas nos recuerda que el miedo existe, el acomodo existe, el silencio existe. Por eso es que Vargas es un existencialista de renombre. Y si examinamos a Chema Salcedo –tan afónico él en la época podrida de Fujimori- encontraremos el mismo contenido (sólo que euforizado por dos litros de Red Bull o algo parecido).Claro que el actual gobiernismo del Chema no tiene la intensidad de su amorío con el fujimorismo, que mucho tuvo de obsesión y desvarío –el otro día dijo que estaba muy bien lo de “Los iracundos” cantándole “Happy Birthday” al acusado de instigar el asesinato, entre muchos otros, de un niño de 8 años-.
En resumen, que “El Comercio” y RPP siguen siendo dos importantes miedos de comunicación (corrector: he puesto miedos de comunicación).El problema, sin embargo, es que, de tanto acomodo por aquí y de tanto silencio por allá, “El Comercio” y RPP están recibiendo noticias no muy agradables.
En el último boletín sobre lectoría de periódicos, la muy seria CPI confirma un dato que más o menos se intuía pero que no deja de sorprender: en ninguna de las15 ciudades más importantes del país figura “El Comercio” como el diario más leído. Pero ni de lejos.En Arequipa está en sétimo lugar, después de “Líbero”. En Chiclayo figura en el noveno. En Chimbote está penúltimo (hasta “Perú 21”, su joven promesa, está encima de él). En el Cusco anda en el quinto puesto mientras que en Huancayo tiene una participación de 3,6% de lectoría frente al 71,6% del líder, que es el “Correo” huancaíno.
Y así, esta megamuestra de CPI, basada en 10,200 entrevistas hechas en casa y 3,400 planteadas en la calle, demuestra que “El Comercio” es, cada día más, un diario desdeñado en provincias, insignificante en el rebelde interior del país. “El Comercio”, en suma, corre el riesgo de convertirse en un limeñismo, un tic de Eisha, una manía heredada y siempre reaccionaria
.¿Y RPP? Pues resulta que a CPN, que siempre estuvo pisada cuando la subfinanciaba Romero Caro y la dirigía un señor llamado Ku, la han comprado unos mineros que quieren convertirla en competencia para RPP. Ya le jalaron a Fernando Armas, su mejor humorista sin contar al señor Vargas, y están preparando una parrilla que puede arder muy bien.Los análisis de mercado de ambas firmas –“El Comercio” y RPP- apuntan a que una de las debilidades que más los perjudica es ese airecito oficialista, esa facha inevitable de Angie Cepeda ganándose el pan con el sudor de su frente en lo de Pantaleón.
Así que el otro día a ambas firmas les cayó como anillo al dedo que García tratara absurdamente mal a un reportero balbuceante y desinformado que fue, en efecto, a ver si lograba algo.Y claro que lo logró. Al día siguiente “El Comercio” se vistió de opositor y salió a la calle en bividí, a ver si despierta las pasiones de antaño. Y salió Raúl Vargas a decir que “el periodismo es incómodo por definición”.
Y salió de la nada hasta Juan Paredes para decir –como nadie lo diría- que el asunto del nombramiento de Carlos Arana “es muy importante para el país”. Y así fue saliendo el elenco de la prensa confiepista –incluyendo a las guasonas de la noche y a los pájaros fruteros- a advertirle a García que si no hace lo que ellos quieren, y con los modos que ellos demandan, se acabó la relación, cada uno a su catre y a ver qué golpe a lo Bustamante y Rivero te armamos.A mí el señor Arana ni me va ni me viene. Ni lo conozco ni lo conoceré. Y creo que todos saben qué pienso de muchos aspectos de este gobierno.Pero no me voy a sumar a histerias teatrales ni voy a aplaudir a la división blindada de la derecha mediática saliendo con sus tanques a la calle.
He oído los audios y examinado el asunto y tengo que decir que el señor Wálter Samuel Neyra, el reportero de RPP que comenzó todo este escandalete, no honra al gremio. Primero porque es capaz de decir “una resolución en el cual”. Segundo, porque no sabía nada del asunto y lo demostró admitiendo que las irregularidades achacadas a Arana eran, realmente, “supuestas irregularidades”.
Y tercero, porque, en efecto, dio la impresión de estar haciéndoles el cover a “El Comercio” y a Augusto Álvarez Rodrich.No sé si Arana es un búfalo con ganas de entrar a saco en la administración pública. Lo que sí sé es que, en lo formal, el expediente que lo cuestiona como dador de datos falsos en relación a una empresa constructora está en el tribunal del Consucode, a la espera de un veredicto. Por lo tanto, se trata de un acusado y no de un convicto. De un cuestionado, no de un reo.Y la prensa no puede ser llevada de las narices por “El Comercio” y RPP, que lo que quieren es volver a demostrar que en este país quienes mandan son los de toda la vida y que cholos levantiscos como Arana –que de eso también se trata, de su pizca de clasismo racista- no deberían estar en cargos de confianza. Sobre todo si no lo ha escudriñado Vega Llona, aprobado Roque Benavides y fotografiado la señorita Peschiera, editora de Sociales de “El Comercio”.
Que los payasos entiendan: hay periodistas que estamos hartos de que la derecha decida qué banalidad distractiva debe ir en primera plana. Y todo para disimular el verdadero menú que quisieran esconder: su entusiasmo egoista por el modelo económico que García ejecuta como si del mariscal Benavides se tratara.
César HildebrandtLa Primera
domingo 10 de agosto de 2008
EL CASO ARANA
Estamos hartos de que la derecha decida qué banalidad distractiva debe ir en primera plana“El Comercio” y RPP son naves insignias de la armada vencible del periodismo.
Porque “El Comercio” y RPP se las ingenian siempre para sacarle provecho crediticio a los gobiernos, obtener publicidad estatal a camionadas y favorecer a todo aquel que haya pasado por la bendición de la Confiep y la hostia de los doce apóstoles resucitados al tercer día.
Con Fujimori, “El Comercio” fue comprensivo, taimado y aprovechador hasta el año 2000, el año terminal de esa sepsis que padeció el Perú. Hasta el 2000, en suma, “El Comercio” se agachó ante la dictadura, le sacó ventajas publicitarias y fue un diario que Fujimori leía sin temor alguno cada mañana.¿Y RPP? Pues RPP producía algunas arcadas. Se la pasó toda la dictadura adulando al dictador, prestándose a los sicosociales que preparaba el SIN y –lo que es peor- ignorando los crímenes y desacreditando a sus testigos y a las víctimas.
Una voz cavernosa franeleaba, otra voz, que después llegó al Congreso en la lista del fujimorismo triunfador, sobaba y una tercera voz –la de Humberto Martínez Morosini, qué vergüenza- silbaba. Las tres voces componían el trío imaginario “Los Panchos del SIN”.¿Y no vimos, acaso, en los vladivideos, a Manuel Delgado Parker –dueño de RPP- pidiéndole favores (y obteniéndolos) a Vladimiro Montesinos y casi armando paneles de periodistas con ese delincuente?
A mí que no me vengan con que no me acuerdo y desconozco mayormente. Porque yo sí me acuerdo y tengo los audios, los videos y los recortes necesarios para demostrar que “El Comercio” y RPP fueron funcionales al fujimorismo, cobardes cuando las papas quemaban y más bien sordidones cuando se trató de recibir favores judiciales de la dictadura.¿O es que ya nadie recuerda que la fiscal fujimorista Julia Eguía fue la que archivó, por órdenes de Montesinos, el proceso penal que pudo mandar a la cárcel a medio directorio de “El Comercio”, acusado por el gerente general del periódico (nada menos) de evasión de impuestos, estafa y delitos contra la fe pública?
Pues bien, continuando con la tradición, “El Comercio” y RPP han sido y son fieles defensores del gobierno de Alan García. Cuando García leyó su mamotreto del 28 de julio del 2008 –reciencito nomás-, “El Comercio” escribió en su editorial: “En suma, vamos por buen camino. Mantenemos el programa económico y nos enrumbamos al desarrollo económico que debe ser también social”. ¡Mejor ni “La Tribuna”!
Y en cuanto a RPP, todos los días don Raúl Vargas nos recuerda que el miedo existe, el acomodo existe, el silencio existe. Por eso es que Vargas es un existencialista de renombre. Y si examinamos a Chema Salcedo –tan afónico él en la época podrida de Fujimori- encontraremos el mismo contenido (sólo que euforizado por dos litros de Red Bull o algo parecido).Claro que el actual gobiernismo del Chema no tiene la intensidad de su amorío con el fujimorismo, que mucho tuvo de obsesión y desvarío –el otro día dijo que estaba muy bien lo de “Los iracundos” cantándole “Happy Birthday” al acusado de instigar el asesinato, entre muchos otros, de un niño de 8 años-.
En resumen, que “El Comercio” y RPP siguen siendo dos importantes miedos de comunicación (corrector: he puesto miedos de comunicación).El problema, sin embargo, es que, de tanto acomodo por aquí y de tanto silencio por allá, “El Comercio” y RPP están recibiendo noticias no muy agradables.
En el último boletín sobre lectoría de periódicos, la muy seria CPI confirma un dato que más o menos se intuía pero que no deja de sorprender: en ninguna de las15 ciudades más importantes del país figura “El Comercio” como el diario más leído. Pero ni de lejos.En Arequipa está en sétimo lugar, después de “Líbero”. En Chiclayo figura en el noveno. En Chimbote está penúltimo (hasta “Perú 21”, su joven promesa, está encima de él). En el Cusco anda en el quinto puesto mientras que en Huancayo tiene una participación de 3,6% de lectoría frente al 71,6% del líder, que es el “Correo” huancaíno.
Y así, esta megamuestra de CPI, basada en 10,200 entrevistas hechas en casa y 3,400 planteadas en la calle, demuestra que “El Comercio” es, cada día más, un diario desdeñado en provincias, insignificante en el rebelde interior del país. “El Comercio”, en suma, corre el riesgo de convertirse en un limeñismo, un tic de Eisha, una manía heredada y siempre reaccionaria
.¿Y RPP? Pues resulta que a CPN, que siempre estuvo pisada cuando la subfinanciaba Romero Caro y la dirigía un señor llamado Ku, la han comprado unos mineros que quieren convertirla en competencia para RPP. Ya le jalaron a Fernando Armas, su mejor humorista sin contar al señor Vargas, y están preparando una parrilla que puede arder muy bien.Los análisis de mercado de ambas firmas –“El Comercio” y RPP- apuntan a que una de las debilidades que más los perjudica es ese airecito oficialista, esa facha inevitable de Angie Cepeda ganándose el pan con el sudor de su frente en lo de Pantaleón.
Así que el otro día a ambas firmas les cayó como anillo al dedo que García tratara absurdamente mal a un reportero balbuceante y desinformado que fue, en efecto, a ver si lograba algo.Y claro que lo logró. Al día siguiente “El Comercio” se vistió de opositor y salió a la calle en bividí, a ver si despierta las pasiones de antaño. Y salió Raúl Vargas a decir que “el periodismo es incómodo por definición”.
Y salió de la nada hasta Juan Paredes para decir –como nadie lo diría- que el asunto del nombramiento de Carlos Arana “es muy importante para el país”. Y así fue saliendo el elenco de la prensa confiepista –incluyendo a las guasonas de la noche y a los pájaros fruteros- a advertirle a García que si no hace lo que ellos quieren, y con los modos que ellos demandan, se acabó la relación, cada uno a su catre y a ver qué golpe a lo Bustamante y Rivero te armamos.A mí el señor Arana ni me va ni me viene. Ni lo conozco ni lo conoceré. Y creo que todos saben qué pienso de muchos aspectos de este gobierno.Pero no me voy a sumar a histerias teatrales ni voy a aplaudir a la división blindada de la derecha mediática saliendo con sus tanques a la calle.
He oído los audios y examinado el asunto y tengo que decir que el señor Wálter Samuel Neyra, el reportero de RPP que comenzó todo este escandalete, no honra al gremio. Primero porque es capaz de decir “una resolución en el cual”. Segundo, porque no sabía nada del asunto y lo demostró admitiendo que las irregularidades achacadas a Arana eran, realmente, “supuestas irregularidades”.
Y tercero, porque, en efecto, dio la impresión de estar haciéndoles el cover a “El Comercio” y a Augusto Álvarez Rodrich.No sé si Arana es un búfalo con ganas de entrar a saco en la administración pública. Lo que sí sé es que, en lo formal, el expediente que lo cuestiona como dador de datos falsos en relación a una empresa constructora está en el tribunal del Consucode, a la espera de un veredicto. Por lo tanto, se trata de un acusado y no de un convicto. De un cuestionado, no de un reo.Y la prensa no puede ser llevada de las narices por “El Comercio” y RPP, que lo que quieren es volver a demostrar que en este país quienes mandan son los de toda la vida y que cholos levantiscos como Arana –que de eso también se trata, de su pizca de clasismo racista- no deberían estar en cargos de confianza. Sobre todo si no lo ha escudriñado Vega Llona, aprobado Roque Benavides y fotografiado la señorita Peschiera, editora de Sociales de “El Comercio”.
Que los payasos entiendan: hay periodistas que estamos hartos de que la derecha decida qué banalidad distractiva debe ir en primera plana. Y todo para disimular el verdadero menú que quisieran esconder: su entusiasmo egoista por el modelo económico que García ejecuta como si del mariscal Benavides se tratara.
César HildebrandtLa Primera
viernes, 17 de abril de 2009
ºTERCER TIEMPO ("La Primera" 17/04/09)
El tercer matrimonio de don Felipe Tudela y Barreda y doña Graciela de Losada –la primicia es de la edición de ayer de “Caretas”- parece la última escena de una tragicomedia.
En la foto que “Caretas” publica, el beso ceremonial de la pareja tiene mucho de boda postrera y despedida pública. Si uno fuera cruel hasta el mal gusto diría que es como el beso de la muerte.
Viendo el video que acompaña la información, sin embargo, nos enteramos de que para llegar a ese beso los novios fueron animados por una voz entre cubana y peruana que les solicita “un piquito para la foto”. El beso instintivo de la pareja había sido uno casto y amical, tierno y en la mejilla.Todo en el rito parece una película sombría. El hombre que los casa en nombre del estado de La Florida le grita al novio “¡Felipe!” con el tono que sólo se usa para los sordos y le manda repetir una fórmula de lealtad conyugal que termina con la vieja frase aquella de “por el resto de su vida”.
Tratándose de un consorte de 94 años y de una compañera de 79 el optimismo del recitado ceremonial roza el humor negro involuntario.A mí el amor de la vejez longeva no me produce, como a tantos, cortesía y hasta cariño. Lo que me produce es unas ganas irresistibles de meterme bajo tierra y no ver y no oír y no participar.
Cuando Sartre y Simone se revolcaban juntos eran, a su manera, bellos y lúcidos. No les habría perdonado estar dándose piquitos en público cuando a Sartre lo asaltaron los años y a Simone la tristeza.
Siempre he asociado el amor con la vitalidad y la vigencia. Y el amor de pareja que el tiempo vuelve asexuado, ya no es amor. Será amistad, hábito y hasta adicción inerte, pero no es amor. Y un matrimonio con pinta de maniobra judicial es al amor lo que Keiko a la decencia.
Sé que lo que digo es impopular, arbitrario, impío y probablemente desquiciado. Pero ver a dos personas enfiladas a sus últimos pasos fingiendo que dan los primeros y besándose como cuando tenía sentido, me produce eso que podría llamarse un escalofrío estético.
Claro que esto de matrimonio no tiene nada. Esto es un modo de evitar la extradición, un salvoconducto judicial, una boda abogadil.Pero, por lo mismo, ¿para qué la impostura de los anillos que apenas se pueden poner y de los juramentos que apenas se pueden repetir? Hubiera bastado el certificado matrimonial expedido por el magistrado Harvey Ruvino, del condado de Dade.
De este modo, y para desdicha de los hermanitos Tudela, el patriarca decide en contra de sus hijos y denuncia testamentariamente la hipocresía filial que pretendía salvarlo. Entre el revoloteo de los cuervos –dirigido por ese pájaro de alto vuelo llamado Enrique Ghersi- y el acompañamiento enfermeril de doña Graciela –una enfermera que ya cobró por adelantado y con creces sus servicios-, don Felipe ha elegido el mal menor.Había poco que elegir, como en toda vejez extrema. Pero gracias a la voracidad de sus ñaños, don Felipe ha tenido que ser público e indiscreto y se ha visto obligado a hacer lo que Neruda temió que harían, a su muerte, sus enemigos: publicar sus calzoncillos.
En la foto que “Caretas” publica, el beso ceremonial de la pareja tiene mucho de boda postrera y despedida pública. Si uno fuera cruel hasta el mal gusto diría que es como el beso de la muerte.
Viendo el video que acompaña la información, sin embargo, nos enteramos de que para llegar a ese beso los novios fueron animados por una voz entre cubana y peruana que les solicita “un piquito para la foto”. El beso instintivo de la pareja había sido uno casto y amical, tierno y en la mejilla.Todo en el rito parece una película sombría. El hombre que los casa en nombre del estado de La Florida le grita al novio “¡Felipe!” con el tono que sólo se usa para los sordos y le manda repetir una fórmula de lealtad conyugal que termina con la vieja frase aquella de “por el resto de su vida”.
Tratándose de un consorte de 94 años y de una compañera de 79 el optimismo del recitado ceremonial roza el humor negro involuntario.A mí el amor de la vejez longeva no me produce, como a tantos, cortesía y hasta cariño. Lo que me produce es unas ganas irresistibles de meterme bajo tierra y no ver y no oír y no participar.
Cuando Sartre y Simone se revolcaban juntos eran, a su manera, bellos y lúcidos. No les habría perdonado estar dándose piquitos en público cuando a Sartre lo asaltaron los años y a Simone la tristeza.
Siempre he asociado el amor con la vitalidad y la vigencia. Y el amor de pareja que el tiempo vuelve asexuado, ya no es amor. Será amistad, hábito y hasta adicción inerte, pero no es amor. Y un matrimonio con pinta de maniobra judicial es al amor lo que Keiko a la decencia.
Sé que lo que digo es impopular, arbitrario, impío y probablemente desquiciado. Pero ver a dos personas enfiladas a sus últimos pasos fingiendo que dan los primeros y besándose como cuando tenía sentido, me produce eso que podría llamarse un escalofrío estético.
Claro que esto de matrimonio no tiene nada. Esto es un modo de evitar la extradición, un salvoconducto judicial, una boda abogadil.Pero, por lo mismo, ¿para qué la impostura de los anillos que apenas se pueden poner y de los juramentos que apenas se pueden repetir? Hubiera bastado el certificado matrimonial expedido por el magistrado Harvey Ruvino, del condado de Dade.
De este modo, y para desdicha de los hermanitos Tudela, el patriarca decide en contra de sus hijos y denuncia testamentariamente la hipocresía filial que pretendía salvarlo. Entre el revoloteo de los cuervos –dirigido por ese pájaro de alto vuelo llamado Enrique Ghersi- y el acompañamiento enfermeril de doña Graciela –una enfermera que ya cobró por adelantado y con creces sus servicios-, don Felipe ha elegido el mal menor.Había poco que elegir, como en toda vejez extrema. Pero gracias a la voracidad de sus ñaños, don Felipe ha tenido que ser público e indiscreto y se ha visto obligado a hacer lo que Neruda temió que harían, a su muerte, sus enemigos: publicar sus calzoncillos.
jueves, 16 de abril de 2009
ºLA CRISIS ESTÁ AQUÍ ("La Primera" 16/04/09)
Mientras el BCR ha rebajado en un punto la expectativa de crecimiento de la economía peruana hasta llegar a un 4 por ciento para el 2009, el dato del INEI relativo a la parálisis del mes de febrero (0,19% de expansión del PBI) no hace sino confirmar que la crisis está aquí y que nos toca la puerta con la cara de loco de Jack Nicholson en “El Resplandor”.
Si en febrero hemos “crecido” 0,19% es porque el valor de nuestras exportaciones ha caído un 20%. Sólo en el tema de las barreras arancelarias ecuatorianas, el Perú viene perdiendo 225 millones de dólares.Y pasar de 3,14% de crecimiento en enero a 0,19% en febrero se llama crisis aquí o en Jamaica. Y eso es algo que el voluntarismo no cura y que la verborrea no alivia.El sector construcción, que venía creciendo a un ritmo de dos dígitos, lo ha hecho sólo en un 4,73% durante el mes de febrero del 2009.
Tendrá que darse con una piedra en el pecho, sin embargo, porque sigue siendo, junto con el sector agropecuario, un islote privilegiado en un archipiélago de cifras desinfladas.Así, por ejemplo, la minería se ha contraído 2,0%, el sector manufacturero ha decrecido un 7,45% y la pesca se ha desplomado un desastroso, aunque también estacional, 17,62%.Cuidado. No estamos hablando de cifras disidentes ni de fuentes interesadas en inocularnos pesimismo.
Las que aquí reproduzco provienen de un despacho de la agencia estadounidense Associated Press cuyo título reza así: “Crecimiento económico registra frenazo en Perú”. Y lo que ha hecho la agencia es glosar las cifras entregadas ayer por el Instituto Nacional de Estadística e Informática.Lo que nos está golpeando con mayor dureza es la demanda externa, que ha pasado de glamorosa a mediocre y, en algunos casos, de mediocre a deficitaria. Venezuela y Argentina nos están comprando bastante menos que antes y a esta lista de países remolones en adquirir productos peruanos se ha sumado –oh hada cibernética, cómo te explicas esto- Estados Unidos de América (con TLC y todo).
Si a esto agregamos que la cifra anualizada de la inflación ha llegado, de marzo del 2008 a marzo del 2009, al 4,78 por ciento, tendremos, más o menos completo, un escenario de cuidado.Hace un mes, en una emisora radial, el muy informado lobista estadounidense PPK dijo que uno de los grandes peligros para economías como la nuestra es, precisamente, la inflación. Y contó que las máquinas impresoras de billetes de las grandes economías han trabajado sin cesar en estos últimos meses, lo que podría tener un efecto contagioso.
Algo más: PPK advirtió que la crisis global recién se notará nítidamente en el Perú a partir del mes de julio.Pues parece que la crisis ya nos dio su cuota inicial. Y lo que puede venir dependerá de con qué seriedad afrontemos el asunto.Por eso es que da grima que empresarios exitosos como José Chlimper estén dedicados a gimotear por Fujimori en vez de dedicar todos sus esfuerzos a estimular el mercado interno y a buscar nuevas oportunidades de exportación. Si muchos como Chlimper se sienten viudas desoladas, que le cedan el puesto a quienes podrían plantarle cara a la tormenta perfecta que está por llegar. (Y a propósito: ¿No será tiempo de pensar en un aumento razonable del paupérrimo salario mínimo?)Desde esa perspectiva, nada ayudarán la demagogia, el encubrimiento y la mentira. Y eso es lo que ha sucedido con el caso de la minera Doe Run.Hace pocos días voceros del gobierno y de la Sociedad de Minería salieron a decir que el caso estaba solucionado gracias a una inyección de 175 millones de dólares que Doe Run recibiría de fuentes privadas.
“El Estado no ha desembolsado ni un centavo” –dijeron. Y la mayoría aplaudió.Ya era desagradable que unos particulares peruanos se hicieran cargo de la crisis financiera de una empresa que pertenece a un archimillonario estadounidense, que ha ganado una millonada cuando los precios del cobre y el zinc estaban altos, y que ni siquiera ha cumplido con los 75 millones de dólares del último tramo de su programa ambiental.Bien, la respuesta a esa debilidad política, a esa generosidad auspiciada desde el Estado, llegó ayer.
Doe Run mandó a su casa al 75 por ciento de su personal y dijo que seguiría parada hasta que el ofrecimiento de la ayuda “se hiciese efectivo”.La agencia noticiosa Reuters ha confirmado que la colaboración prometida a Doe Run -75 millones de dólares en crédito revolvente y 100 millones en concentrado mineral- estaba entrampada y sólo podría darse en las próximas semanas. Vieja experta en el arte de la extorsión, Doe Run exige que le cumplan lo ofrecido. Y tiene una “razón legal” que la asiste.Y los trabajadores -1,800 en este caso, los que ganarán durante los 30 días de este pre-despido 65 soles diarios- son los que pagan el pato.
Como siempre. Como le gusta a Chlimper. Como le place al fujimorismo empresarial, que nunca tuvo un cholo más barato que con el condenado japonés. Si con patrañas como la de Doe Run vamos a encarar la crisis, arreglados estamos.Y lo que es de rogar es que ahora no salga el doctor Alan García a insuflarnos confianza y a darnos una clase magistral de litio. La cosa no está para humoradas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)